REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 123 Abril - Mayo 2021

// Buena vida

Los adolescentes en casa, una guía para una sana convivencia

En tiempos de pandemia, sin duda alguna, los retos en pos de lograr una sana convivencia dentro del hogar se hacen mayores

Asesoría: Joanna Forero Sánchez, psicóloga clínica especialista en Trastornos afectivos y emocionales, adscrita a Colmédica Medicina Prepagada.

Las relaciones dentro de la casa determinan en gran medida el buen o mal clima de entendimiento, en especial en lo referido al trato de los padres con sus hijos en una etapa que, en ocasiones, resulta una verdadera prueba de fuego, más cuando la actual crisis de salud mundial impone una permanencia más constante dentro de los hogares.

Para la psicóloga clínica Joanna Forero Sánchez, “una vez se anunciaron las normativas en torno a la prevención y al aislamiento, se provocó un impacto significativo para todos, sin excepción. Entonces, ¿qué alternativa tuvimos? La primera, altamente funcional, fue no difundir el pánico y el descontrol, sino entrar en un proceso de aceptación y flexibilización ante la oportunidad de cambios y nuevos aprendizajes”, afirma.

El aprendizaje

La psicóloga explica que, con la nueva oportunidad de la compañía constante, los padres no deben caer en el error de ser invasivos. Es importante compartir sin confundir el rol familiar con el de la amistad, tener hábitos de vida saludable por iniciativa propia y no por imposición, y dialogar en un espacio reflexivo y de introspección, sin enjuiciarnos a nosotros mismos. “En conclusión, se busca naturalizar la situación actual con el proceso de aceptación, sin invalidar ni juzgar, con apertura a nuevos aprendizajes. Hay que reconocer también que vivirlo no es tan sencillo; por consiguiente, es un proceso que no se vive de un día para otro”, expresa.

Normas

Las reglas, según los expertos, deben tener un fundamento colectivo y ser claras, para que no estén sujetas a interpretación. “Todos los miembros de la familia, en especial los hijos adolescentes, deben saber que las acciones que se determinen tienen un objetivo de bienestar común y colectivo; por eso, los compromisos deben ser escritos, pero, más importante aún, reconocidos o reforzados, de tal manera que no olvidemos validar el esfuerzo de cada uno. Esto incrementará la probabilidad de que todos respondan en función de reglas básicas orientadas a los hábitos de vida saludable común, el horario de dormir, las pautas de comunicación entre los miembros de la familia, la distribución de las tareas del hogar, el manejo de tiempo libre y la prevención de comportamientos que puedan resultar ofensivos, y la evaluación del riesgo y del beneficio individual de cada miembro de la casa”, concluye la especialista.

Control y protección

A voz de los entendidos en el tema, cuanto mayor control hacia los hijos, mayor “contracontrol” ofrecen; por tal motivo, la invitación es a mantener una “comunicación abierta”. Según la doctora Forero, los hijos están muy atentos a todos los factores del ambiente, por lo que las señales de riesgo no se limitan a los amigos; de hecho, cuanto más notoria sea la precaución ante las amistades, más conductas de oposición asumirán y las tomarán como modelos sociales. La salida, en opinión de la psicóloga, es evitar preocuparse tanto y orientar, ser guías de conducta social.

En cuanto al distanciamiento por medidas de bioseguridad, la mejor forma de abordarlo también es con el ejemplo, que debe ser esencial para todos; observar que la conducta del no contacto adquirió un nuevo sentido tendiente a la protección, es decir, antes les expresaba mi afecto a mis amigos con abrazos y besos, pero ahora me distancio de ellos porque los quiero, porque los cuido: cambia el significado.

Los padres no deben caer en el error de ser invasivos; es importante compartir, sin confundir el rol familiar.


Imágenes del banco de imágenes Shutterstock

¡Conoce más sobre Colmédica!