REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 123 Abril - Mayo 2021

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Los oxímetros de pulso, una herramienta de prevención

Estos aparatos de uso doméstico, que se consiguen fácilmente en farmacias o en línea, ayudan a detectar posibles niveles bajos de oxígeno en la sangre, lo que se conoce como “hipoxia silenciosa”, un síntoma relacionado con el virus del COVID-19.

Richard Levitan es un médico estadounidense de emergencias, considerado una autoridad mundial en el manejo de las vías respiratorias. Durante más de treinta años ha dedicado su trabajo a la investigación médica y como resultado le ha entregado a la ciencia el procedimiento para insertar en los pacientes los equipos de intubación, así como el sistema de video de laringoscopia. Los últimos quince años los ha enfocado a recorrer el mundo para enseñar estas prácticas en las salas de emergencia de los hospitales.

Hace poco más de un año, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el coronavirus como pandemia, Levitan se encontraba en Nueva York y de inmediato se ofreció como voluntario en el hospital Bellevue para atender pacientes que llegaban a las unidades de cuidados intensivos.

Su experiencia en el tiempo que estuvo al frente de batalla lo condujo a establecer que la neumonía mortal que causaba el virus se podía detectar a tiempo y, así, salvar más vidas en las unidades de cuidados intensivos. Sus estudios determinaron que se trataba de la “hipoxia silenciosa”, es decir, cómo los niveles de oxígeno en el organismo bajaban dramáticamente, en la mayoría de los casos, sin ser detectados. Los pacientes reportaban que habían presentado tos, fiebre y malestar estomacal una semana antes de ir al hospital porque ya no podían respirar. Cuando llegaban, el doctor Levitan se dio cuenta de que estaban ya en un estado crítico y las posibilidades de salvarse eran muy bajas.

Una columna suya, publicada en el New York Times, exponía que la “hipoxia silenciosa” se podía detectar fácilmente con un dispositivo médico común, de fácil manejo y que se podía adquirir en cualquier farmacia: un oxímetro de pulso. Este pequeño aparato se enciende con un botón, se pone en la punta de un dedo y, en cuestión de segundos, muestra dos resultados: saturación de oxígeno en el cuerpo y frecuencia cardíaca.

El doctor Levitan afirmó en su escrito que esos aparatos eran “extremadamente confiables” para detectar problemas de oxigenación y frecuencia cardíaca elevada, dos síntomas de alarma que genera el COVID-19. A partir de la publicación, la venta de oxímetros de pulso se disparó en todo el mundo.

¿Cómo funcionan?

La oximetría de pulso les posibilita a las personas medir cuánto oxígeno contiene su sangre, o sea, el porcentaje de saturación de oxígeno que se transporta en la sangre, sin necesidad de pinchar el dedo con una aguja.

Cuando se mete el dedo en un oxímetro de pulso, se emiten ondas luz en busca de la hemoglobina, la molécula de proteína en la sangre que está encargada de transportar el oxígeno. Una vez detectada, el aparato mostrará una lectura numérica.

¿Cuál es el porcentaje normal?

Las personas que presentan trastornos pulmonares tienden a presentar un bajo nivel de oxígeno en la sangre. Esas bajas cantidades repercuten especialmente en el funcionamiento del corazón y del cerebro. Los niveles mínimos de oxígeno en la sangre deben marcar 90 % para que las células se mantengan saludables, aunque lo recomendable es que, a nivel del mar, este porcentaje esté por encima del 95%.

En tiempos de pandemia, los profesionales de la salud recomiendan que si la medida de la oxigenación está por debajo del 90 %, se consulte de inmediato al médico para determinar las causas y evaluar si hay algún síntoma relacionado con el COVID-19.

¿Qué dedo usar?

Estudios realizados por la FDA indican que la medición es más exacta en el dedo medio de la mano, también conocido como dedo corazón.

Por su parte, la OMS ha señalado que la lectura en el dedo índice es también confiable y cualquiera de los dos se puede utilizar para la medición.

En el momento de la medición la mano debe estar tibia, por debajo de la altura del corazón y con los dedos relajados.

Cuidado con las uñas

Para un uso adecuado del oxímetro de pulso se recomienda tener las uñas cortas y evitar que estén pintadas con esmalte, sobre todo de color negro. Una serie de investigaciones ha demostrado que las uñas largas no facilitan un adecuado uso del medidor y dificultan la inserción del dedo en la pinza.

Vigilar los niveles

Otra de las recomendaciones que hacen la OMS y la FDA es llevar un control diario de los porcentajes de la saturación de oxígeno en la sangre. Si comienzan a descender progresivamente, se debe avisar de inmediato al médico, independientemente de los demás síntomas que se presentan por el contagio de COVID-19, porque están documentados casos en los que baja la saturación de oxígeno puede ocasionar daño pulmonar.

Es preciso tener en cuenta que la baja oxigenación no es la única señal de padecer la infección. Es necesario prestar atención a otros síntomas como fiebre, dolor de cabeza o malestar general. Por ahora, mientras se logra la inmunidad de rebaño con la vacunación masiva, deben mantenerse el uso del tapabocas, el distanciamiento social y el lavado frecuente de manos.



Imágenes del banco de imágenes Shutterstock

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