REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 123 Abril - Mayo 2021

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El deporte durante la menopausia, clave para la salud

Una adecuada actividad de entrenamiento y variadas rutinas ayudan a que esta etapa se viva en las mejores condiciones tanto físicas como mentales.

Asesoría: Alejandro Latorre Niño, especialista en Medicina de la Actividad Física y del Deporte adscrito a Colmédica Medicina Prepagada.

La evidencia científica demuestra que los beneficios del ejercicio, en ciertas condiciones y edades, superan con creces los posibles riesgos que pudieran presentarse durante la práctica deportiva. Para los entendidos en el tema, el riesgo cardiovascular en mujeres premenopáusicas con menos de 45 años es inferior al que pueden sufrir los hombres y este se aumenta en mujeres mayores de 55 años.

De acuerdo con el especialista en Medicina de la Actividad Física y del Deporte, Alejandro Latorre, entre un 20 y un 30% de mujeres con menopausia sufre de síndrome metabólico y muchas de ellas, además, tienen un incremento del índice de masa corporal (IMC), mayor resistencia a la insulina, colesterol bueno bajo (HDL) e hiperglicemia, todo estrechamente relacionado con una menor producción de estrógenos, que lleva a unos niveles altos de testosterona y, por ende, al incremento de posibles problemas cardiovasculares. La prescripción del ejercicio es parte fundamental del tratamiento de la menopausia, para controlar las afecciones y patologías mencionadas.

Beneficios reales

Según los expertos, los beneficios son muy similares para la población general, aunque en las mujeres con menopausia el deporte es un método para controlar el aumento del peso corporal; también actúa en la salud física y mental, pues disminuye la mortalidad. “Además, el ejercicio reduce el riesgo de desarrollar cardiopatía coronaria, accidente cerebrovascular, diabetes y algunas formas de cáncer. Tiene efectos positivos en el control de la presión arterial y de los niveles de colesterol y triglicéridos; mejora la sensibilidad a la insulina y ayuda a preservar la masa ósea, con lo que se contrarresta la osteoporosis”, explica el doctor, quien recalca que la actividad física previene la depresión y la ansiedad (cambios de estado de ánimo relacionados con la menopausia), al tiempo que disminuye el dolor y mejora la flexibilidad muscular. Los anteriores beneficios, dice, se aprecian si se realiza mínimo tres o cuatro veces a la semana.

Rutinas y actividades

Para el especialista, un programa regular siempre debe incluir entrenamiento cardiorrespiratorio, resistencia, flexibilidad y ejercicio neuromotor, adicional a las actividades diarias, con el fin de mejorar y mantener un buen estado corporal y la salud general.

El Colegio Americano de Medicina Deportiva (ACSM, por su nombre en inglés) recomienda hacer actividad física mínimo 150 minutos por semana, entre moderada y vigorosa, que incluya equilibrio, agilidad y coordinación en un rango de intensidad del 40% al 70%, y mantener estas rutinas por lo menos durante seis meses. “Es clave incluir trabajo de fuerza con pesas, máquinas o resistencia neumática con bandas elásticas. Siempre se debe hacer estiramientos dinámicos y es fundamental contar con una valoración previa por medicina deportiva para un adecuado control y supervisión del riesgo cardiovascular y osteomuscular”, afirma el médico Latorre.

¿Qué hacer y qué no?

Primero hay que aclarar que todo ejercicio debe ser formulado, prescrito de forma individual y por un profesional calificado que conozca las patologías y contraindicaciones de cada individuo. No hay contraindicaciones por la menopausia, pero sí se recomienda no comenzar con trote, por mayor riesgo de lesiones musculares, ni con cargas elevadas; se sugiere un incremento progresivo y supervisado.

Es preciso tener en cuenta que hay una relación directa entre cantidad de actividad física y resultados para la salud —más es mejor, pero los beneficios se logran aun con dosis inferiores a las recomendadas— y que el acondicionamiento requiere progresión gradual de intensidad y volumen.

Un programa regular debe siempre incluir entrenamiento cardiorrespiratorio, resistencia, flexibilidad y ejercicio neuromotor.


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