REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 123 Abril - Mayo 2021

// Familia

La importancia de un buen dormir en los niños

Esta actividad es esencial, pues ellos necesitan un pleno descanso para optimizar sus procesos de aprendizaje y su desarrollo físico y emocional.

Asesoría: María Alexandra Durán Artunduaga, médica pediatra adscrita a Colmédica Medicina Prepagada.

El sueño es el período diurno o nocturno en el que el cuerpo descansa, se recupera, repara y desempeña funciones complejas esenciales, entre las que se encuentran la activación inmunológica, la relajación muscular, la reparación mental y física en situaciones de enfermedad, etc. Es fundamental en cualquier ciclo de la vida y edad, y muy especialmente para los niños, quienes lo requieren como ingrediente fundamental y sustento para su crecimiento.

Beneficios tempranos

Descansar en forma correcta, ininterrumpida y suficiente aporta una enorme cantidad de beneficios al organismo desde los primeros años de vida. “En los niños ayuda notablemente a la regulación hormonal (secreción de la hormona del crecimiento), mejora la capacidad de aprendizaje, estimula creatividad, imaginación y memoria, regula el ánimo y los episodios de irritabilidad y llanto, y mantiene el cuerpo y la mente en un estado de equilibrio saludable”, expresa la pediatra María Alexandra Durán.

En el aprendizaje

En cuanto a su aporte al desempeño escolar —más en estos tiempos en los que ha cambiado la forma como las instituciones imparten la enseñanza y los estudiantes se adaptan a esos nuevos patrones y horarios—, el sueño, asegura la especialista, es clave en muchos aspectos, ya que durante este se establece la memoria a largo plazo y el aprendizaje, al llevar la información y los estímulos del tiempo de vigilia a la corteza cerebral. “En los menores de edad es muy importante lograr un correcto balance entre las horas frente a la pantalla (por la educación virtual), la actividad física y la exposición al sol”, sostiene.

Distractores

Los disruptores o enemigos del sueño son muchos y muy variados, y entre ellos se destacan el cansancio extremo, la sobreestimulación causada al dormir muy tarde, la irregularidad en los horarios, la presencia de fuentes lumínicas intensas o ruidos en el dormitorio y la exposición a la luz azul y blanca proveniente de pantallas cerca de la hora del descanso. Los expertos coinciden en que, además de todo esto, en los pequeños también incide negativamente una alimentación copiosa o de difícil digestión y la ingesta de azúcares y estimulantes como la cafeína u otras bebidas que no son nutritivas; por ello es conveniente que los padres ajusten la dieta y mejoren sus hábitos de vida.

Para el buen dormir

El objetivo es que los chicos disfruten de esta actividad y que sea lo más provechosa posible, sobre todo en el tiempo de escolaridad; con base en esto, la doctora Durán señala algunos puntos para tener en cuenta:

  • Mantener rutinas que permitan preparar los eventos de sueño.
  • Organizar los horarios y las siestas de acuerdo con la edad, para procurar suficiente reposo diurno (hasta los 3 años).
  • Buscar exposición al sol, pues regula el ciclo circadiano y el reloj biológico.
  • Mantener una alimentación sana, completa y balanceada.
  • Evitar las pantallas de dispositivos electrónicos una o dos horas antes de ir a la cama.
  • Tener una rutina predecible de treinta minutos en promedio e ir a descansar temprano (entre 6:00 p. m. y 8:00 p. m., según la edad).
  • Contar con un ambiente óptimo, en lo posible silencioso, con suficiente oscuridad que favorezca la producción de melatonina (hormona que ayuda en el ciclo natural del sueño) y una temperatura agradable.
En los niños, el sueño ayuda a la regulación hormonal, mejora la capacidad de aprendizaje y estimula creatividad, imaginación y memoria.


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