REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 123 Abril - Mayo 2021

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La piel, de las más afectadas por la luz azul

El uso prolongado de algunos dispositivos electrónicos que la emiten puede producir manchas, envejecimiento prematuro y lesiones en la retina.

Asesoría: María Paulina Uribe Posada, dermatóloga adscrita a Colmédica Medicina Prepagada.

En una sociedad cada vez más envuelta en el mundo de las tecnologías, se ha incrementado el uso de medios electrónicos que, hoy por hoy, facilitan las comunicaciones, el flujo de información y la conectividad instantánea. No obstante sus beneficios, los aparatos que nos ayudan a estar interconectados en cualquier momento del día también traen grandes inconvenientes y uno de ellos tiene que ver con la afectación que producen en la piel y los ojos mediante la llamada “luz azul”, pues la exposición prolongada a esta puede ocasionar serios problemas.

¿Qué es la luz azul?

Es parte de la “luz visible”, la región del espectro electromagnético que el ojo humano es capaz de percibir. Su principal fuente es el sol, pero también proviene de fuentes artificiales, entre las que se encuentran las pantallas de algunos aparatos electrónicos como computadores y celulares, y las lámparas LED. Según los especialistas, los rayos que emanan de ella penetran con mayor profundidad en la piel —incluso, más que los rayos UV— y pueden dañar las células que se encuentran debajo.

Efectos dañinos

Aunque la ciencia no ha determinado su verdadero alcance y letalidad, entre los efectos negativos de esta luz sobresalen la hiperpigmentación y el envejecimiento prematuro, ya que destruye el colágeno mediante el estrés oxidativo al alterar la síntesis de algunas proteínas. Un químico presente en la piel, llamado flavina, absorbe la luz azul y la reacción ante esto es la producción de moléculas inestables de oxígeno (radicales libres) que dañan la dermis, con incremento de la resequedad y la consecuente aparición temprana de arrugas, líneas de expresión, manchas y ojeras. Además, estudios al respecto destacan que puede dañar la retina, a la vez que reduce la liberación de melatonina en el cerebro, lo que interrumpe el ciclo del sueño.

Protección directa

De acuerdo con la dermatóloga María Paulina Uribe, la principal forma de contrarrestar los daños en la piel ante estos efectos es el uso de protector solar, aunque existen otros productos, como los antienvejecimiento, con muy buenos resultados. “Asimismo, se puede recurrir a protectores con filtros minerales como óxido de zinc o dióxido de titanio y, si hablamos estrictamente de bloquear la luz azul, se debería usar el óxido de hierro; este tipo de componente se recomienda más en pacientes con manchas”, explica.

Según la especialista, los productos antienvejecimiento que ofrecen blindaje, diferentes de bloqueadores solares, contienen extractos botánicos o derivados de algas sobre los que, en estudios científicos, se ha demostrado que disminuyen la formación de radicales libres y algunos reducen el daño al ADN.

Prevención y cuidados

En opinión de la doctora Uribe, “siempre hay que cuidarse de la principal fuente, que es el sol, pero también, como ya hemos dicho, es fundamental hacerlo cada día frente a los dispositivos de manejo continuo, cuyo uso se ha incrementado considerablemente por el teletrabajo y por las situaciones de aislamiento a las que nos ha llevado la actual pandemia”. Expertos como ella afirman que el primer paso es limitar la intensidad luminosa que nos llega, regulándola en los aparatos utilizados y cambiando los focos LED por otros que emitan menos cantidad. También es oportuno usar protectores, filtros y pantallas acoplables al computador, al móvil, al portátil o a la tableta para evitar que incidan directamente en los ojos o la piel. Y, claro está, tratar en lo posible de no exponerse por tanto tiempo a estas pantallas y reducir su utilización en el día.



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