REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 123 Abril - Mayo 2021

// Familia

Tentación por la comida, una adicción peligrosa

Chocolates, postres y comidas rápidas son algunos bocados que no se pueden dejar de comer, pues están elaborados con sustancias que provocan placer, al igual que lo hacen algunos estupefacientes.

Asesoría: Ángela Marcela García Vargas, nutricionista y dietista de los Centros Médicos Colmédica.

Es común que a las personas les gusten más ciertos productos que otros, pero también es cierto que hay comidas que gustan a la mayoría y provocan deseos incontrolables por consumirlas: se los conoce como alimentos adictivos y suelen causar efectos similares a los que producen las drogas.

Oprah Winfrey, la reconocida periodista y presentadora estadounidense, ha confesado en varias oportunidades que se considera adicta a la comida. Según ella, resulta comiendo por las mismas razones que un adicto recurre a las drogas: para reconfortarse, calmarse o aliviar tensiones. Varias investigaciones han demostrado que esta conducta puede conducir a una sobrealimentación no intencional que desencadena sobrepeso, obesidad u otros trastornos metabólicos.

Una adicción es una enfermedad de carácter crónico que se basa en la búsqueda de alivio mediante el consumo de ciertas sustancias o conductas similares, el cual crea una necesidad orgánica intuitiva de tener que recurrir a ellas de forma constante. Algunos alimentos estimulan los centros cerebrales y contienen sustancias químicas capaces de provocar sensaciones de placer y bienestar. De acuerdo con Ángela Marcela García Vargas, nutricionista dietista de los Centros Médicos Colmédica, la adicción a la comida es un trastorno que se caracteriza por un deseo incontrolable de ingerir algunos tipos de comestibles. Numerosas investigaciones han sugerido que aquellos con mayor carga glicémica activan los circuitos neuronales relacionados con la recompensa, similares a las sustancias adictivas, y aumentar el deseo y el apetito, lo que lleva a comer en exceso.

Los más adictivos

Son los de alto contenido de grasas y azúcares como dulces, gaseosas, galletas, hamburguesas, frituras, pizzas, jugos y otros ultraprocesados, así como los productos de pastelería, panadería y chocolatería. Según los expertos, al ser altamente procesados tienen la capacidad de inducir cambios estructurales en el sistema nervioso central, en particular en regiones implicadas en motivación, refuerzo de una conducta, placer y recompensa, lo que incentiva el acto de comer.

El café también forma parte de esta categoría, debido a su componente principal, la cafeína; al ser un estimulante natural, ayuda a mantener la actividad y la vigilia, razón por la cual muchas personas se vuelven dependientes de esta bebida o de aquellas que la contengan, como tés, gaseosas y bebidas energizantes. Aunque en términos de nutrición la cafeína no tiene mayor relación con el aumento de peso, en exceso sí puede provocar taquicardias, cuadros de ansiedad, nerviosismo e insomnio.

Productos light o bajos en azúcar

Se tiene la percepción de que todo alimento que se anuncia light o bajo en azúcar no trae repercusiones negativas para el organismo, pero algunas marcas se han valido de estos términos para seguir vendiendo sus productos que, a pesar de que tienen menos cantidad de azúcar, siguen causando adicción cuando se consumen en exceso, porque contienen otras sustancias o ingredientes que aumentan la dependencia, como la cafeína en las gaseosas.

¿Cómo controlar su ingesta?

Para la experta en nutrición, el primer paso es limitar su consumo de forma progresiva y no agresiva, es decir, reducir la frecuencia con la que se incluyen en la dieta; esto hace que en el cerebro se vaya disminuyendo la necesidad de buscar los productos. Al igual que una dieta, el objetivo de ir incorporando poco a poco esos cambios es adaptarse con más facilidad al tratamiento o al manejo; pequeñas dosis hacen que sea mucho más sencillo retirarlos, hasta suspenderlos por completo en un determinado momento. “También es importante no saltarse el desayuno. Esta comida, además de proporcionar la energía suficiente para comenzar el día, produce sensación de saciedad y ayuda a controlar el deseo de ingerir comida no apropiada”, afirma Ángela García.

Por último, la nutricionista recomienda comer porciones pequeñas en el día, incluir productos saludables como frutas y verduras, tomar bastante agua, hacer ejercicio y, sobre todo, fijar metas a corto plazo, que sean alcanzables; por ejemplo, si una persona es adicta a las gaseosas y toma en promedio cinco vasos al día, puede empezar por reducir a tres; luego, a dos y después, retirarlas definitivamente.



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