REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 123 Abril - Mayo 2021

// Salud

¿Cómo mantener una buena salud visual en los niños?

Están cada vez más expuestos a sufrir afecciones que pueden corregirse y evitarse con una adecuada prevención y ciertas medidas.

Asesoría: Adriana Helena Gómez Ussa, optómetra adscrita a Colmédica Medicina Prepagada.

El desarrollo visual comienza desde que estamos en el vientre materno. Es tan impresionante la velocidad con la que desarrollamos el sentido de la visión, que es casi imperceptible y no somos conscientes de qué es ver bien o ver mal hasta que nos sometemos a un examen de ojos.

Es necesario que los padres programen chequeos periódicos para sus hijos, ya que los pequeños completan el desarrollo y la maduración del sistema visual en la primera década de vida. Por eso es clave detectar, desde muy temprana edad, las afecciones o enfermedades visuales que se pueden evitar con un diagnóstico oportuno.

Las más comunes

La optómetra Adriana Helena Gómez explica que entre las enfermedades que afectan la salud visual de los niños están los defectos refractivos del ojo: miopía, hipermetropía y astigmatismo; asimismo, destaca la ambliopía u “ojo perezoso”, tan común en ellos, y que, si se deja avanzar o no se corrige oportunamente, es irreversible.

“También encontramos catarata congénita, glaucoma infantil, retinopatía de la prematuridad y algunas más, que surgen de acuerdo con las condiciones de desarrollo intrauterino o son hereditarias”, afirma la especialista.

Prevención ante todo

Para los expertos, si dichas afecciones no se detectan podrían condicionar el desarrollo y repercutir en dificultades para el aprendizaje.

“Los defectos visuales son prevenibles. Es importante hacer una valoración exhaustiva, que depende de las condiciones de desarrollo desde el momento en que está en el vientre, la forma del nacimiento (a término o prematuro), la herencia familiar y la estimulación del ambiente, entre otros”, explica Adriana Gómez, quien también recalca que padres, cuidadores y educadores deben ser participantes activos en la detección, el tratamiento y los procesos que se lleven a cabo con los pequeños desde que se descubre algún problema visual.

Tecnología que afecta

La optómetra ve con preocupación la incidencia de la era tecnológica y considera que es preciso crear consciencia frente al uso de dispositivos electrónicos (monitores, tabletas, celulares), más aún en la etapa escolar, pues los niños permanecen bastantes horas con estos aparatos, lo que ha coincidido con un incremento significativo de la miopía. “Se evidencia que estar a tan corta distancia del computador, con luz artificial, agudiza este defecto visual en los niños, sobre todo cuando hay predisposición genética; esto puede desencadenar inconvenientes más graves”, advierte.

Otro problema es el llamado síndrome visual informático (SIV), ocasionado por estrés visual y que produce visión borrosa, dolor de cabeza, ojo seco y fatiga.

Medidas pertinentes

La doctora Gómez recomienda fijar medidas de control en el uso prolongado de los dispositivos, limitar la exposición ante estos de acuerdo con la edad y hacer pausas activas con parpadeo y fijación de la mirada en objetos lejanos cada veinte minutos, movimientos oculares mirando un dedo y dibujar con la mirada tres círculos grandes a la derecha y luego otros tres a la izquierda. También dice que es fundamental promover en los hijos actividades al aire libre como pintar o leer un libro y asegurarse de que la postura sea la adecuada: la pantalla, el teclado, la silla y la mesa deben estar adaptados a la altura, los pies deben tocar el suelo y el computador debe estar situado a cincuenta o sesenta centímetros.

Es fundamental proteger los ojos de la luz azul emitida por los dispositivos, mediante el control de su brillo con pantallas, filtros y uso de gafas.

Los problemas visuales son prevenibles con una valoración exhaustiva, de acuerdo con las condiciones de desarrollo del niño.


Imágenes del banco de imágenes Shutterstock

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