REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 123 Abril - Mayo 2021

// Salud

El glaucoma, una enfermedad silenciosa

Su curso es gradual y silencioso. De no hacerse un diagnóstico y un tratamiento oportunos, el paciente puede terminar con pérdida total de la visión.

Asesoría: Lilian Katrina Saad Brahim, oftalmóloga, especialista en glaucoma, catarata y segmento anterior, adscrita a Colmédica Medicina Prepagada.

Sin duda alguna, el sentido de la vista es uno de los más importantes para el ser humano. A través de nuestros ojos no solo percibimos este mundo, sino que también podemos interactuar en él mediante cualquier clase de actividad, desde la más simple hasta la más compleja. De ahí lo esencial de cuidar estos órganos ante diversas amenazas. Una de ellas es el glaucoma, que compromete el nervio óptico y causa pérdida de las fibras nerviosas, que son las encargadas de llevar la imagen al cerebro, específicamente a la corteza occipital, por una red neuronal compleja que involucra todo el sistema visual.

Asintomática

Según la oftalmóloga Lilian Katrina Saad, en la mayoría de los eventos, el glaucoma se desarrolla de manera lenta e imperceptible —es decir, no produce síntomas— y ahí residen su complejidad, riesgo y peligro. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la segunda causa de ceguera en el mundo. “Es por esto que todo paciente que tenga factores de riesgo debe consultar a su oftalmólogo de manera preventiva. La enfermedad tiene un curso progresivo e insidioso y, en muchas ocasiones, pero no en todas, se asocia a aumento de la presión intraocular”, afirma la especialista.

Factores de riesgo

En voz de los expertos, los principales factores para desarrollar glaucoma de tipo primario son: antecedente familiar positivo, afrodescendientes, edad superior a 50 años, hipertensión ocular, miopía o hipermetropías altas. Esto quiere decir que en esta modalidad no existe una causa externa asociada.

Por otro lado, el de tipo secundario se relaciona con otras afecciones, por ejemplo, catarata, trauma ocular, inflamación intraocular, tumor ocular primario o metastásico, enfermedades de la retina que lleven a su inadecuada oxigenación, tratamientos prolongados con esteroides en gotas (por vía oral o venosa) y patologías generales como diabetes mellitus, entre otras.

Es fundamental resaltar que no se debe usar gotas sin prescripción y mucho menos si contienen esteroides.

Abordar el problema

La doctora Lilian Katrina expresa que el diagnóstico es complejo y las posibilidades de tratamiento son diversas; por lo tanto, se debe individualizar cada caso. “Si es un glaucoma secundario, se hace el manejo de este y de la enfermedad que lo ha causado. En el primario se trata según la severidad y el tipo, por el cual se clasifica en dos grandes grupos: de ángulo abierto (generalmente afecta ambos ojos) y de ángulo cerrado (un solo ojo)”, explica.

Tratamiento

Las opciones son amplias y entre ellas está la medicación con gotas para disminuir la presión intraocular. La oftalmóloga señala que otras alternativas son los tratamientos con láser, como iridotomía, iridoplastia o trabeculoplastia selectiva, cuya indicación dependerá de la modalidad de la enfermedad, de las características de las estructuras de drenaje del ojo, de la severidad y del nivel de la presión intraocular.

También resalta el uso de la cirugía microinvasiva, que suele acompañarse (aunque no es exclusivo) de extracción de catarata, cuando está indicada y, además, cirugías incisionales, para casos avanzados o complejos.

Controles y cuidados

Es preciso enfatizar que la mejor opción terapéutica es personalizada y que solo el oftalmólogo tratante o especialista en glaucoma está en capacidad de definirla y recomendarla a su paciente.

El seguimiento permanente, los controles clínicos y los exámenes diagnósticos son los que muestran si la respuesta es la adecuada; de ser así, el manejo se mantiene, pero si el mal está progresando, se pasa a otra opción terapéutica. Esto quiere decir que el abordaje no es estático, ya que cambia activamente según la respuesta de cada individuo.

El seguimiento permanente, los controles clínicos y los exámenes diagnósticos son los que muestran si la respuesta es la adecuada.


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