REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 123 Abril - Mayo 2021

// Salud

La fatiga pandémica, ¿qué es y qué hacer ante ella?

Es normal que, después de más de un año de pandemia, las personas se sientan agobiadas por sus implicaciones, pero por ningún motivo hay que descuidar las medidas de bioseguridad.

Asesoría: Mary Luz Gómez de los Ríos, psicóloga clínica especialista en terapias alternativas de los Centros Médicos Colmédica.

Cuando se decretó la emergencia mundial por la pandemia del COVID-19, nadie se imaginó la magnitud de la situación. Se pensaba que en cuestión de unos meses volveríamos a la normalidad, pero, aunque llevamos más de un año cuidándonos y ya se adelanta la vacunación en todo el mundo, hay que seguir con las medidas de prevención hasta que se logre inocular a buena parte de la población en el planeta, lo que podría tardar más de un año, según los expertos.

La gente ya está cansada y no quiere saber más de confinamientos, cuarentenas, toques de queda y demás medidas de restricción que se han impuesto a lo largo de la pandemia; hay quienes incluso han bajado la guardia y ya no cumplen como antes con los protocolos de bioseguridad establecidos para evitar la propagación del virus. A esta sensación de cansancio, los expertos la han denominado fatiga pandémica y es producto de las reiteradas emociones promovidas por información excesiva, alertas permanentes, miedo, recomendaciones sobre el cuidado y la prevención, y la saturación de noticias relacionadas con el nuevo coronavirus que, en conjunto, terminan por bloquear las acciones e inconscientemente favorecen la negación y hasta el desinterés frente a lo que está sucediendo.

De acuerdo con Mary Luz Gómez de los Ríos, psicóloga de los Centros Médicos Colmédica, esta situación, además de hacernos sentir desmotivados y con incertidumbre, también provoca síntomas como dolor de cabeza y náuseas y, en algunos casos, se confunden con ataques de ansiedad, debido a una posible hiperventilación. “Probablemente a muchos los invada la desesperanza y la sensación de que esto no va a terminar nunca, lo cual puede disminuir con las noticias sobre vacunación o aumentar con la presencia de los denominados picos epidemiológicos”, afirma la experta.

Algunos psiquiatras consideran que estos síntomas pueden acelerarse o exacerbarse en pacientes que, antes de la epidemia, ya tenían trastornos de tipo emocional, como ansiedad o depresión. De hecho, la baja cobertura en la asistencia de los problemas mentales está dejando al descubierto condiciones que tienden a empeorar y que, de no afrontarse con soluciones rápidas y eficaces, terminarán convertidas en la siguiente pandemia.

Se cree que esta fatiga afecta más a los adultos con exceso de trabajo —que ahora deben hacer desde sus casas— y atender los múltiples llamados de sus jefes a la hora que sea, pero algunos estudios muestran que este fenómeno se está presentando sobre todo en poblaciones jóvenes que, por su edad, se sienten inmunes o menos vulnerables al contagio. Según Gómez, los jóvenes sienten que su libertad se ve coartada, por lo que ya no se cuidan igual que al principio, no respetan las medidas de restricción, a menos que una autoridad se los exija, o no usan adecuadamente el tapabocas; están saturados de tanta información y es tanta la fatiga a la que se ven expuestos que quieren hacer de cuenta que el virus ya no existe.

Manejo

Evitar por completo el estrés y la fatiga propios de la pandemia es complicado; no obstante, los expertos hacen las siguientes recomendaciones para aprender a controlar la sintomatología y prevenir complicaciones:

  • Menos exposición a la información. En noticieros de televisión, prensa, radio, redes sociales o Internet se trasmite gran cantidad de información sobre el coronavirus; por eso, con un horario al día para informarse es más que suficiente.
  • No aislarse. El hecho de evitar las reuniones presenciales no implica olvidarse de los seres queridos por completo. Es fácil conectar con ellos mediante alguna plataforma o encontrarse, de vez en cuando, en espacios al aire libre y con todas las medidas de bioseguridad.
  • Hacer actividades que le gusten. No todo puede ser trabajo; aunque sea un poco complicado, por el contexto que estamos viviendo, elija pasatiempos que sean de su agrado o busque la manera de hacer lo que más le gusta, sin exponerse.
  • Coma bien, haga pausas activas y practique ejercicio; además de ser algo saludable, permite distraer la mente y olvidarse de la realidad, por momentos.
  • Mantenga las medidas de seguridad. Por más aburrido que esté de las normas, no las evite; recuerde que, hasta el momento, el tapabocas, el lavado frecuente de manos y el distanciamiento social han sido las principales armas en contra del virus.
  • Cuide sus pensamientos. Puede parecer difícil, pero procure detectar los pensamientos que le hacen daño y reemplácelos por aquellos que sean útiles y le provoquen emociones agradables.
  • Busque ayuda profesional cuando sienta que no puede controlar la situación o cuando tenga emociones muy frecuentes, intensas y perduran demasiado.


Imágenes del banco de imágenes Shutterstock

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