REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 123 Abril - Mayo 2021

// Salud

La pérdida del olfato, un síntoma COVID-19

La anosmia es uno de los síntomas más característicos de la infección por COVID-19. Se presenta de manera súbita y, en algunas ocasiones, sin la presencia de otros síntomas.

Asesoría: Ziad Dabaje Chawcher, médico otorrinolaringólogo de los Centros Médicos Colmédica.

Esta sintomatología llegó incluso a ser catalogada como clave para detectar el coronavirus y el motivo de alarma por el que muchas personas, tan pronto se enteraron de la pérdida de su capacidad olfativa, acudieron al médico y solicitaron la prueba.

Varios reportes científicos indican que puede surgir de manera súbita, con o sin otros síntomas, es decir, se puede presentar solo pérdida del olfato o acompañada de otras molestias como congestión nasal, fiebre, tos seca, diarrea, cansancio, dificultad para respirar, dolor de cabeza y dolor de garganta, entre otras.

La alteración o disfunción del olfato puede ser de tipo cuantitativo o cualitativo. Según explica Ziad Dabaje Chawcher, médico otorrinolaringólogo de los Centros Médicos Colmédica, cuando hay una pérdida total de la percepción del olfato se denomina anosmia, pero si se trata de una disminución o pérdida parcial, se le llama hiposmia. La disfunción de tipo cualitativo es una alteración ya sea en la calidad de la percepción de los olores (parosmia) o en la presencia de olores en ausencia de un estímulo (fantosmia).

¿Cómo afecta el virus la sensibilidad a los olores?

Aunque el tema aún es materia de investigación, varios expertos consideran que la pérdida del olfato ocurre cuando el coronavirus infecta las células nerviosas de la nariz. Un equipo de investigación dirigido por Sandeep Robert Datta, neurobiólogo de la Escuela de Medicina de Harvard, en Boston, Massachusetts, tuvo en cuenta estas células, llamadas sustentaculares, porque el SARS-CoV-2, por lo general, ataca a un receptor llamado ECA-2 (encima convertidora de angiotensina-2) y deja las neuronas vulnerables y privadas de nutrientes.

Este no es un síntoma nuevo. El COVID-19, al igual que muchos otros patógenos, puede causar una disfunción directa o indirecta en el nervio olfatorio. De acuerdo con Dabaje, esta alteración también puede ocurrir con infecciones por agentes virales como el rinovirus, parainfluenza, virus del Epstein Barr y otros coronavirus.

Duración

Una de las preguntas recurrentes de los pacientes infectados es cuándo se restablecerá por completo su sentido del olfato. Aunque no se conocen datos puntuales al respecto, se estima que esta recuperación posterior a una infección respiratoria varía entre un 35 y un 67%. Un tercio de la población lo hace en las primeras dos semanas; otro tercio, en los primeros dos meses y el resto, probablemente al año de haber adquirido la infección.

Puede que un gran porcentaje de personas infectadas recupere el olfato y el gusto al cabo de unas semanas; sin embargo, en otras suele tardar más tiempo en regresar por completo y en algunos casos, aunque vuelva la percepción de los olores, estos se tornarán desagradables o diferentes de cómo se percibían antes. Este efecto, llamado parosmia, suele durar varios meses y se caracteriza por una distorsión de los aromas familiares, como oler materia en descomposición mientras se aspira café. Según los expertos, esto se debe a que las neuronas sensoriales olfativas se reconectan a medida que se van recuperando.

Otras causas

Además del COVID -19 existen otras posibles causas de anosmia:

  • Infecciones del tracto respiratorio superior que ocasionan una alteración ya sea de tipo inflamatorio o neurosensorial de las fibras del nervio olfatorio.
  • Agentes virales como rinovirus, parainfluenza o virus de Epstein-Barr.
  • Enfermedades como rinitis alérgica y rinosinusitis aguda o crónica.
  • Enfermedades neurodegenerativas como alzhéimer o párkinson.
  • Lesiones traumáticas intracraneales.
  • Uso prolongado de tratamientos farmacológicos con aminoglucósidos, tetraciclinas, opiáceos y sildenafilo, entre otros.

Recuperación espontánea

Cuando el origen de las alteraciones olfatorias es de tipo viral, no se requiere tratamiento médico inicial y con el tiempo se va restaurando el sentido del olfato; no obstante, el doctor Dabaje señala que, en caso de ser persistentes, es importante tener en cuenta varias consideraciones. En primer lugar, el especialista recomienda adoptar medidas de seguridad en el hogar, como instalar detectores de humo y gas natural, revisar muy bien las fechas de vencimiento o expiración de los alimentos y realizarse una valoración nutricional, ya que los pacientes dejan de comer ciertos alimentos debido a la ausencia o alteración del olor y el sabor.

Dabaje también recomienda las terapias de entrenamiento del olfato en las que hay que oler de forma repetitiva un set de fragancias como limón, clavos, rosas y eucalipto para volver a identificarlos. La idea es percibir cada fragancia durante veinte segundos, dos veces al día, por tres meses continuos. Por último está la opción de las terapias médicas adyuvantes con corticoides nasales, ácidos omega-3 y vitamina A intranasal.



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