REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 124 Junio - Julio 2021

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Libros, ¿impresos o electrónicos?

La vida virtual ha llevado a que la lectura digital sea la preferida por niños y adolescentes. Sin embargo, los pedagogos afirman que los libros impresos son la vía más fácil de comunicación entre padres e hijos.

Las plataformas digitales han transformado la forma de leer. Su influencia en la vida cotidiana ha sido determinante: videos, películas, juegos, pódcast y audiolibros, un arsenal de herramientas digitales que ha impactado notoriamente en el consumo cultural de las poblaciones.

El mundo digital ha impuesto nuevos mecanismos de lectura. Ya no es imprescindible el libro físico, con sus páginas rústicas y su inconfundible olor a tinta. Ahora están a la mano las aplicaciones, los canales, la reproducción automática y una larga lista de recomendaciones que se despliega con un simple movimiento o gesto de los dedos.

Todo esto va de la mano de la inteligencia artificial que, identificando con distintas bases de información los gustos de cada persona, sugiere lo que podría interesarle leer. Estas plataformas, con su variedad de propuestas, amplían de forma abrumadora la oferta de títulos, escritores y géneros que difícilmente se pueden desechar.

En esa realidad, ¿cómo han cambiado los hábitos de lectura? Los expertos afirman que las plataformas culturales han llevado a las personas a pensar de forma alegórica. Ahora se dispone de una biblioteca virtual en la que todo cabe: cine, televisión, música, libros. La mayoría de los consumidores son neófitos, es decir, personas que exploran para conocer nuevas cosas, lo que ha llevado a reinventar el análisis de lo que queremos y a leer de una manera distinta a tener un libro pesado sobre las manos.

Las personas pueden escoger el tipo de letra, el tamaño, el espacio entre renglones o el formato: si lo hace en columnas, de arriba hacia abajo o solo horizontal, a lo ancho de su pantalla de la tableta, móvil o portátil.

La lectura en los más jóvenes

Las nuevas generaciones leen de modo diferente a sus hermanos mayores y padres: lo hacen casi siempre en pantallas. Los estudios realizados por asociaciones educativas en Estados Unidos han hallado que el formato y la forma como abordan la lectura digital marcan el contraste en términos de cómo absorben la información.

Naomi Baron, profesora de lingüística y autora del libro Cómo leemos ahora, examina el impacto que tienen las pantallas en la lectura hecha por niños. “Las herramientas virtuales forman parte del día a día de los escolares. Ellos se han acostumbrado a leer los materiales en línea, lo que permite que lo hagan de una manera más rápida, casual y sin mayor esfuerzo. Lo hacen igual que cuando están comunicándose en sus redes sociales”.

Esa facilidad de lectura ha permitido, de acuerdo con las investigaciones de Baron, que documentos de trabajo pedagógico más complejos sean de fácil entendimiento para los estudiantes. Con ello, la comprensión de lectura es mucho mayor, dedican más atención y se les facilita el aprendizaje.

No obstante, la profesora señala que es muy importante inculcar en tempranas edades la lectura sobre libros impresos. La razón: facilita la interacción entre padres e hijos, pues hace que los pequeños les pregunten sobre palabras o conceptos que no comprenden, lo que se llama “lectura dialógica”.

Para Gloria Zuleta, pedagoga y profesora de lectura, si bien las nuevas aplicaciones virtuales ofrecen herramientas para estimular la lectura en los niños y aprender con facilidad las primeras letras, es necesario recurrir al libro impreso, para que exista una interacción con el mentor y comprender mejor lo que se está leyendo o aprendiendo. “Es clave que los padres participen activamente en la lectura en los primeros años de aprendizaje de sus hijos. Se presenta una interacción en torno a la historia que están leyendo. Contrario ocurre con los libros electrónicos, cuando el pequeño está más solo”, enfatiza Zuleta.



Imágenes del banco de imágenes Shutterstock

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