REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 124 Junio - Julio 2021

// Salud

Estimulación infantil: el camino que marca el futuro del niño

La estimulación adecuada durante los primeros años de vida es fundamental para el desarrollo intelectual y marca la diferencia en las etapas del desarrollo.

Asesoría: Germary Perdomo, pediatra puericultora de los Centros Médicos Colmédica y Unicef.

Se les conoce como estimulación temprana porque, en sus inicios, se enfocaban en técnicas para la etapa de concepción y los primeros dos años de vida, pero con el paso del tiempo el término cambió a estimulación infantil. En la medida en que se estudiaban las técnicas, se fueron comprobando más beneficios y, cuando se continuaban haciendo los ejercicios, los niños alcanzaban un mayor potencial, no solo en los primeros años de vida, sino incluso hasta los 10 años.

Según Germary Perdomo, pediatra puericultora de los Centros Médicos Colmédica, la estimulación abarca un grupo de técnicas especiales dirigidas a niños entre 0 y 10 años para promover el desarrollo o impulsar su capacidad, pensadas para el niño como un todo, que evoluciona tanto en peso y talla así como en todo lo que se refiere a desarrollo psicomotriz, personal, social y de lenguaje.

Para cada etapa

Los ejercicios varían según la edad del niño. Existen varias tablas que indican los logros que debe alcanzar y, en las consultas de crecimiento y desarrollo, el pediatra es el encargado de explicarles a los padres en qué momento debe empezar a gatear, caminar, agarrar la cuchara con la mano o hablar, y enseñarles de qué manera pueden llevarle a conseguirlo.

Por ejemplo, se puede iniciar la estimulación desde el momento de la gestación, entre el segundo y el tercer trimestre de embarazo. La idea es empezar con masajes y caricias en el vientre materno. También es conveniente que le hablen al bebé todos los integrantes del núcleo familiar —padres y hermanos—; de esta manera, cuando nazca, identificará las voces y reconocerá a quienes pertenecen.

De acuerdo con la doctora Perdomo, por medio del sonido, de las voces y las caricias, se activa la plasticidad del cerebro, aumenta el potencial de las sinapsis neuronales y los bebés aprenderán a reconocer a su papá, su mamá, sus hermanos e, incluso, los sonidos de la casa. Por lo general, la primera parte del desarrollo es sensorial, es decir, mediante la visión, el tacto y los olores se va estimulando al cerebro, tanto en lo cognitivo como en lo emocional.

Beneficios

Además de los beneficios neurológicos, los expertos sostienen que la estimulación infantil repercute de manera positiva en los procesos de aprendizaje y otras áreas del neurodesarrollo, por ejemplo:

  • Mejora la capacidad de concentración, memoria y creatividad.
  • Refuerza la autoestima.
  • Impulsa las competencias psicomotoras.
  • Facilita la adquisición del lenguaje: articulación del habla, comprensión y expresión oral, así como la capacidad de retener más vocabulario.
  • Despierta el interés por explorar y aprender.
  • Establece las bases para una rutina de trabajo que le ayudará en la etapa escolar.
  • Propicia mayor autonomía para el aprendizaje y el cuidado personal.
  • Favorece habilidades sociales como empatía, asertividad, convivencia y adaptación al entorno.

Para poner en práctica

La especialista Perdomo da una serie de recomendaciones para obtener mejores resultados de la estimulación:

  • No siempre se requiere la compañía de un experto durante los ejercicios; se puede recibir asesoría, pero lo ideal es que los padres y cuidadores refuercen en casa.
  • Es preciso que los ejercicios se lleven a cabo el mayor número de veces posible.
  • Un ambiente tranquilo, con buena iluminación y elementos ayudan a relajarse, tanto a los padres como a los hijos.
  • Dedicar momentos de calidad, lejos de elementos distractores como televisores, computadores o dispositivos móviles.

Actividades para estimular la lactancia

  • Limpia y seca el seno con el que vas a alimentar al bebé.
  • Siéntate cómoda y acerca al bebé hacia el pecho.
  • Cuida que la nariz quede libre para que respire bien.
  • Háblale afectuosamente. Cántale, arrúllalo, míralo a los ojos.
  • Toca sus mejillas o labios con los dedos y oprime suavemente el pezón para que salgan algunas gotas de leche.
  • Estimula la succión dándole a oler la leche que tengas sobre el pezón. Acerca el pezón a los labios y espera a que comience a comer.

Actividades para estimular el gateo

  • Siéntalo en el suelo con las piernas y los brazos extendidos, sin que apoye las manos en el piso. Empújalo ligeramente por los hombros hacia los lados, tratando de que use sus manos para no caerse.
  • Pon al bebé a gatas. Puedes ayudarle a separar el abdomen del piso con una almohada, una toalla o un trapo enrollado. Llama su atención para que se desplace en esa posición hacia ti.
  • Si aún no gatea, acuéstalo en el suelo, boca abajo, y pon un rebozo ancho debajo de su pecho y vientre. Levántalo para que apoye sus manos y rodillas y se acostumbre a gatear.
  • Siéntalo en el suelo, muéstrale un juguete y trata de que vaya hacia ti gateando.
  • Mientras está a gatas, enséñale un juguete y trata de que lo coja, para que se apoye con una mano.

Actividades para estimular el gateo

Actividades para estimular los primeros pasos

  • Cuando el bebé empiece a pararse, sujétalo de las caderas y separe sus pies para que esté bien apoyado.
  • Enséñale a ponerse de pie: primero sitúalo de rodillas y permítele agarrarse de ti o de algún soporte. Después ayúdale a adelantar y apoyar un pie y luego el otro.
  • Enséñale a sentarse: pon un mueble para que pueda detenerse y coloca frente a él un juguete en el suelo. Ayúdale a ponerse de cuclillas.
  • Apóyalo para dar sus primeros pasos: sujétalo con las dos manos y luego, con una sola; dile que camine.
  • Ubícalo de pie y anímalo a caminar: pon un juguete a cierta distancia para que vaya hacia este. Premia su esfuerzo.


Imágenes del banco de imágenes Shutterstock

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