REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 119 Agosto - Septiembre 2020

// Buena vida

El teletrabajo y cómo afrontarlo: una buena oficina en casa

Un espacio fijo dentro de la casa y horarios laborales y de pausas activas son la clave para tener una actitud positiva en la nueva modalidad de trabajo desde el hogar.

El ruido de la lavadora encendida, la olla a presión que silba, los niños que corren por todos los rincones de la casa, la silla estrecha y la mesa de trabajo más baja o más alta de lo acostumbrado, son algunas de las innumerables situaciones que se viven desde que el hogar pasó, de la noche a la mañana, a convertirse en el lugar de trabajo.

No ha sido fácil adaptarse a esa nueva forma de laborar. La rutina de salir de casa, dirigirse a la oficina, atender reuniones, interactuar con los compañeros y, al finalizar el día, salir a tomar un café estaba muy arraigada en la sociedad. Desde hace más de cuatro meses, la situación cambió y la casa pasó a ser el escenario para todo: pareja, hijos, trabajo, ocio. Las salidas se han limitado a resolver las necesidades básicas de abastecimiento de alimentos y medicina.

¿Cómo convertir el espacio de trabajo dentro de la vivienda en un lugar amable y tranquilo? Para Jonathan Torres, administrador de empresas y experto en teletrabajo, las reglas básicas empiezan por establecer una rutina y unos horarios fijos tanto laborales como destinados al hogar y al esparcimiento.

El siguiente paso es encontrar un sitio que se pueda reservar únicamente para funciones de oficina o de estudio, en donde se instalen el computador, la impresora y los móviles.

“Demarcar este espacio y, sobre todo, tenerlo bien definido, ayuda a generar un estado mental positivo para desarrollar las labores de trabajo y lo más importante es que permite diferenciar los espacios del hogar y los de la nueva oficina”, señala Torres.

Otro factor esencial es delimitar el tiempo: cuánto se empleará para la oficina y cuánto para las pausas activas, las comidas y estar en familia. En la web se encuentran aplicaciones que ayudan a determinar los períodos asignados a cada una de las actividades diarias y así tener un horario equilibrado, para que las personas no sientan que han trabajado poco por dedicarse a otros menesteres.

Una clave más está en organizar el trabajo: planificar cada función y fijar metas a corto y mediano plazo, así como hacer un calendario semanal de compromisos pendientes, reuniones virtuales y entregas de tareas estipuladas por los jefes u obligaciones que se tienen como directivos de la compañía.

No pueden olvidarse los descansos y las pausas activas. Jonathan Torres sugiere hacer pausas cada dos horas, caminar para reactivar el flujo sanguíneo, hacer estiramientos y retornar a las labores diez minutos después.

Cuando las ocupaciones diarias de trabajo han finalizado es recomendable apagar el computador, cerrar la agenda de compromisos, dejar todo ordenado sobre el escritorio, cambiar de ambiente dentro de la casa y dedicarse a la familia, a una rutina de ejercicio y al ocio sano.



Imágenes del banco de imágenes Shutterstock

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