REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 120 Octubre - Noviembre 2020

// Buena vida

La ropa interior femenina, un diferencial para la salud de la mujer

Su adecuada selección y correcto porte es clave a la hora de mantener una buena salud e higiene íntima.

Asesoría: Patricia Sandoval Vivas, ginecóloga adscrita a Colmédica Medicina Prepagada.

Una de las prendas que requiere mayor atención en cuanto a utilización, materiales, tallas y otros aspectos es, sin duda alguna, aquella que forma parte de la ropa interior femenina. Según los expertos, la piel de los senos, y estos en sí, son muy sensibles, y la vulva es muy delicada y debe soportar los roces. Las prendas íntimas son las que más contacto permanente tienen con esas áreas; además, el conducto vaginal debe tener un equilibrio entre humedad, acidez, calor y cantidad de gérmenes para ser resistente a las infecciones.

Cualquier elemento externo que cause alteraciones en estos factores puede predisponer a infecciones o síntomas de irritación en estas zonas.
El tema se ha convertido en tabú y también está rodeado de ciertos mitos. Para despejar parte de esas dudas, la ginecóloga Patricia Sandoval Vivas, ginecóloga adscrita a Colmédica Medicina Prepagada, recomienda lo siguiente:

  • Elegir prendas fabricadas en algodón, ya que esta fibra es absorbente y permite la transpiración de la piel. Los materiales sintéticos como el nailon, el poliéster o el elastano (polímero sintético) no dejan que la zona respire adecuadamente y atrapan el calor y la humedad, que es propicia para causar infecciones, principalmente por hongos.
  • Los sujetadores no deben usarse muy apretados ni ajustados y además es necesario lavarlos regularmente, en especial cuando, por los afanes del día, el sudor se acumula. Es importante que sean cómodos y ergonómicos: un buen sostén debe distribuir el peso en los lugares correctos y evitar incomodidades en la espalda, el cuello y los hombros.
  • La ropa interior debe elegirse con diseños y costuras suaves, adecuadas para cada ocasión, con el fin de no causar microtraumas en la piel, por ejemplo, para hacer actividad física, modelos apropiados y adaptados que no produzcan roces.
  • El uso de prendas tipo hilo no incrementa la predisposición a infecciones bacterianas; lo que sí tiene incidencia es el hábito de higiene y el comportamiento sexual y en eso hay que tener cuidados y precaución. El hilo no se debe usar con frecuencia, sino más bien para ocasiones especiales. Tampoco es apropiado para hacer ejercicios debido a la fricción.
  • Los cuidados de las piezas íntimas deben ser diferentes al resto del guardarropa, puesto que esta se apoya en el área de la piel más sensible durante largos períodos. Se debe usar jabón suave hipoalergénico para evitar irritaciones y reacciones alérgicas. El lavado con detergentes puede ocasionar dermatitis.
  • No es conveniente mezclar estas prendas con las de otras personas y es clave que se sequen en lugares aireados o en la secadora hasta por treinta minutos o plancharla para minimizar la proliferación de bacterias que hubiera podido recoger durante el proceso del lavado por la contaminación del agua y las lavadoras.
  • Hay que evitar el contacto de la ropa interior con la contaminada con otros fluidos corporales como materia fecal, vómito o sangre. Si se presenta vaginosis bacteriana a repetición, debe cambiarse de prenda frecuentemente. Si la persona tiene antecedentes de alergias es fundamental que conozca muy bien los materiales y tintes de cada prenda.
  • Es importante cambiarla a diario, incluso varias veces al día si la humedad vaginal fisiológica es abundante. Debe elegirse una talla adecuada para que no cause microtraumas y un modelo que se adapte a diferentes situaciones de la jornada laboral o de los quehaceres en el hogar.
La ropa puede atrapar líquidos y sustancias como sudor y piel muerta alrededor de la vagina y en la vulva.


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