REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 120 OCtubre - Noviembre 2020

// Buena vida

Volviendo al ejercicio en pleno

Retomar la actividad física después de un largo tiempo en casa requiere de un proceso de adaptación que en lo posible debe ser supervisado por un profesional.

Asesoría: Diana Milena Calderón Gómez, fisioterapeuta de los Centros Médicos Colmédica.

Con el paso de los meses y la apertura hacia lo que se ha llamado una “nueva normalidad” que incluye el poder salir de un confinamiento estricto a uno más flexible pero responsable, son variados los espacios fuera del hogar a los que las personas han comenzado a acceder nuevamente para de esta manera reintegrase a las prácticas y entrenamientos que algunos estaban realizando desde sus hogares con ciertas limitaciones y que otros simplemente habían suspendido.

La suspensión total del ejercicio sin duda alguna no es lo aconsejable, trae consecuencias físicas y anímicas que afectan en gran manera el organismo. De acuerdo con la fisioterapeuta Diana Milena Calderón, después de una o dos semanas se puede llegar a sentir debilidad y disminución de la masa muscular al igual que cambios en el metabolismo, el almacenamiento de grasa irá aumentando y se pueden registrar episodios de mayor estrés o ansiedad. “Por ello es importante si se estaba acostumbrado a una rutina, no abandonarla, se puede disminuir la intensidad, pero no parar del todo; para los que hoy día todavía prefieren hacerla en casa está la opción de hacer modificaciones y adaptar espacios para trabajar, por ejemplo, con el peso del cuerpo, realizar saltos o actividad cardiovascular, entre otros”, explica.

Y en lo que tiene que ver con el reintegro a ejercitarse otra vez en la práctica cotidiana, la fisioterapeuta recomienda hacerlo paulatinamente, sin exigirse demasiado. “Si el esfuerzo que se realiza en el cuerpo es alto se van a experimentar cambios fisiológicos como aumento de la fatiga, dolor muscular y de tendones, además de calambres, y esto puede conducir a lesiones, pero si es moderada y baja, se va a llegar a un proceso de adaptación normal y saludable”, afirma.

Para poder ir retomando el ritmo y la intensidad de antes, lo clave, según Diana Calderón, es enfocarse en lo cardiovascular-aeróbico, combinado con el entrenamiento de la fuerza y la flexibilidad, haciendo un aumento progresivo de las cargas y de la duración de las jornadas, asesorado por profesionales en el área para la actividad física de la salud.

Con miras a lograr una buena readaptación, los expertos recomiendan una serie de pautas a seguir:

  • El regreso ha de ser gradual y progresivo, de acuerdo con la edad, condición física y estado de salud. Para quienes tienen alguna enfermedad de base es importante un chequeo o consulta médica previa.
  • El calentamiento es fundamental para evitar lesiones y maximizar el beneficio de la actividad y más después de que los músculos han estado en reposo o moderada ejercitación durante tanto tiempo.
  • Se puede iniciar con caminatas de 30 o 60 minutos y luego poco a poco retomar el entrenamiento en pleno y comenzar a practicar la disciplina o deporte que se tenía: montar bicicleta, trotar, nadar, patinar, entre otros.
  • Es importante cuidar la alimentación, la hidratación y el descanso, la dieta es el mejor aliado en estos casos.
  • La Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda, en circunstancias normales, dedicar mínimo 150 minutos semanales a la práctica de actividad física aeróbica de intensidad moderada; o 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa.

Para retomar ritmo e intensidad lo ideal es el ejercicio cardiovascular combinado con fuerza y flexibilidad.


Imágenes del banco de imágenes Shutterstock

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