REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 120 Octubre - Octubre 2020

// Familia

Estudiar en casa, un reto en familia

La educación virtual representa retos para los escolares y los padres deben ayudarles a superarlos.

Concentrarse durante el confinamiento ha sido todo un desafío para muchas personas; por momentos, sus mentes se nublan, pese a tener por delante un sinnúmero de tareas pendientes. Sea cual sea la profesión, la mayoría está pasando por una situación similar y, si esto ocurre con adultos, imagínese qué pasa con los niños a la hora de hacer sus tareas escolares por un medio virtual, en un escenario que aún no terminan de asimilar, por cuenta de la pandemia y sus repercusiones en la sociedad.

Debido a la cuarentena, la virtualidad se ha convertido en una necesidad, lo que significa que todas las actividades escolares han cambiado radicalmente. Y si antes los niños necesitaban el apoyo de sus padres, con mayor razón ahora que se está recurriendo a la tecnología para dar continuidad al proceso educativo. ¿Cómo pueden los padres colaborarles a sus hijos, si para algunos este rol es totalmente nuevo o no estaban acostumbrados a ello?.

Ser empáticos

Lo primero por hacer es entender la situación por la que están pasando los niños. Según Amalia Gordóvil, profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC en Colombia, ellos no se encuentran en una situación ideal u óptima, pues el estado emocional influye en el proceso de aprendizaje “y es evidente que estamos viviendo una situación en la que el miedo, la tristeza o la rabia están presentes en la vida de muchas personas”, afirma la doctora en psicología. Como si fuera poco, el estado emocional no es el único obstáculo: para nadie es un secreto que en casa aumentan las distracciones que interfieren en la atención sostenida y la concentración, ambas necesarias para el estudio.

Adaptarse al niño

Se requiere tener en cuenta que las necesidades, los intereses y las formas de aprender de cada niño son distintas. No todos tienen la misma capacidad de atención ni la ponen en práctica de igual manera. Según Zenaida Aguilar, profesora colaboradora del máster universitario de Psicología Infantil y Juvenil: Técnicas y Estrategias de Intervención, de la UOC, hay niños que retienen más cuando están en movimiento, otros lo hacen pintando, a algunos les funciona enseñar a sus peluches o trabajar junto con mamá o papá; por eso es importante que los padres se adapten a las necesidades de sus hijos y sugiere que se les pregunte a ellos mismos.

Espacio adecuado

Es necesario habilitar un lugar de la casa para recibir las clases virtuales en un ambiente propicio para el estudio, alejado del ruido, que cuente con buena iluminación y conexión a Internet y donde no haya elementos distractores como televisores y radios o, por lo menos, que durante las clases estén apagados. También es preciso que los niños tengan una buena silla y una mesa acordes con su estatura y edad.

Buscar apoyo en los profesores

Es normal que los padres no tengan respuesta a todas las preguntas y por eso, cuando los niños tengan dudas, lo mejor es acudir a los docentes. Aunque los padres y maestros son guías para los niños, cada uno tiene su función y quién mejor que los pedagogos para resolver sus inquietudes académicas. Lo ideal es aprovechar el tiempo de clase y los momentos de comunicación con ellos para preguntarles.

Priorizar las mañanas y lo más difícil

Pilar Díaz, licenciada en Ciencias de la Educación con especialidad en Educación Básica, recomienda que las clases virtuales sean preferiblemente en las mañanas, cuando los niños están más activos y dispuestos a participar; esta jornada es ideal para programar reuniones en grupo, planificar trabajos y resolver actividades. Por otro lado, sugiere que se haga primero lo que al estudiante le parezca más difícil en el momento en que tenga más energía y potencial para concentrarse; de esta manera se optimizan los recursos cognitivos y se evita caer en frustraciones. Esto, además, fomenta hábitos enfocados en resolver los problemas de manera prioritaria, con la ventaja de crear confianza en ellos mismos al enfrentarse a dificultades nuevas.

En compañía de mascotas

Los animales son grandes aliados para el aprendizaje infantil durante las clases porque, además de disminuir la ira, la ansiedad, el estrés y la fatiga que produce el aislamiento, los perros pueden asistir a los niños que tienen problemas para concentrarse. Estudios psicológicos han demostrado que los caninos ayudan a mejorar el déficit de atención; explican los expertos que el niño refuerza su seguridad y sigue mejor las instrucciones al estar con su perro, porque el animal no lo juzga ni lo regaña, y un pequeño relajado aprende mejor y es más feliz. Un estudio de la Universidad de Buckingham encontró que quienes interactúan con animales tienen niveles más bajos de cortisol, la hormona asociada al estrés.



Imágenes del banco de imágenes Shutterstock

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