REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 120 Octubre - Noviembre 2020

// Salud

Las secuelas que deja el coronavirus

La comunidad médica todavía no encuentra respuestas a por qué unas personas se contagian con más facilidad que otras o si los daños causados en órganos vitales son pasajeros o permanentes.

Asesoría: Nohora Patricia Reyes, médica internista experta en el manejo del riesgo cardiovascular, adscrita a los Centros Médicos Colmédica.

El 27 de septiembre pasado, el mundo, en plena fase de “nueva realidad” y ante una crisis económica global, registró la significativa cifra de un millón de muertes ocasionadas por coronavirus. No hay perspectivas de un pronto final de la pandemia y aún quedan muchos interrogantes científicos sin resolver, con la esperanza puesta en el hallazgo de una vacuna.

La fecha del 11 de enero de 2020 pasará a la historia como el día en que se reconoció el primer muerto como consecuencia de un extraño virus, detectado unas semanas antes en la ciudad de Wuhan, en China. Nadie alcanzó a imaginar que a aquel deceso, de un hombre de 61 años, le seguirían tantos otros en los siguientes ocho meses.

La prestigiosa Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, hizo el recuento oficial de lo ocurrido en todas las latitudes del mundo: se han reportado 34 millones de casos de contagio y de ellos, 23.435.000 se han recobrado.

Las cifras en Colombia muestran un panorama de 829.667 casos: 743.998 pacientes recuperados, 25.998 fallecidos y 58.262 activos, según las estadísticas oficiales del Ministerio de Salud y Protección Social a 1 de octubre del presente año.

Mientras la comunidad científica continúa la carrera contra el reloj en busca de una vacuna, los profesionales de la salud que han atendido esta pandemia en el mundo analizan las consecuencias a mediano y largo plazo para quienes la han padecido.

Para Nohora Patricia Reyes, médica internista especializada en manejo de riesgo cardiovascular, que ha estado en primera línea en la atención de enfermos con COVID-19, este virus sigue desconcertando. “Todo es desconocido. Siguen existiendo grandes interrogantes que todavía no tienen respuesta. No sabemos las razones del porqué unas personas se contagian más fácilmente que otras. No sabemos si las partículas del virus flotan en el aire y terminan por contaminar. Lo único que sabemos es que las personas que están más cerca de la carga viral, como el personal sanitario, son las más expuestas y son muy propensas a contagiarse”.

La comunidad médica hace grandes esfuerzos para responder estos y otros interrogantes. Estudios desarrollados en Europa y Estados Unidos han permitido detectar algunas posibles secuelas de la enfermedad, pero hoy todavía no se ha podido determinar si son temporales o permanentes.

Investigaciones consignadas en publicaciones especializadas como European Respiratory Journal hablan de dificultades respiratorias y reducción de la capacidad pulmonar como principales consecuencias observadas, incluso en quienes no estuvieron en estado tan crítico. Otros estudios, de Alemania y Brasil, dan cuenta de un constante cansancio en personas que padecieron COVID-19 cuyo diagnóstico fue moderado.

La doctora Reyes afirma que el virus causa alteraciones en el sistema inmunológico y, a partir de ahí, se desencadenan múltiples fallas en diferentes órganos del cuerpo: “Hay pacientes que presentan unos cuadros clínicos muy complicados, fallas respiratorias que se convierten en neumonías, problemas cardíacos que terminan en delicadas cardiopatías y pérdidas de olfato y gusto que varios meses después siguen sin recuperarse”.

¿Por qué ocurre esta situación? La especialista afirma que aún están “aprendiendo de un virus que ha ido actuando de manera diferente en distintos lugares del mundo”. Por estas razones, la doctora enfatiza en que no hay un patrón o modelo para el restablecimiento. “Hay personas que presentan graves secuelas neurológicas: medio rostro dormido, intensos dolores de cabeza, parte de sus extremidades inferiores adormecidas, gusto y olfato perdido. Pasan los meses y no mejoran”.

Uno de los temas que más preocupa a la comunidad médica es la presentación de fibrosis pulmonar, una enfermedad crónica que se caracteriza por daño en el tejido pulmonar y fuerte inflamación. “Cuando se hacen las placas de rayos X hemos encontrado pacientes con daños en el pulmón tan severos que apenas se identifica una muy delgada membrana y aparecen grandes cicatrices por el deterioro que han sufrido”, comenta la especialista.

El COVID-19 también deja afectaciones cardiológicas. Una de las más comunes es la inflamación de la membrana del corazón, que se ha presentado tanto en pacientes con la enfermedad severa como leve. Los estudios adelantados en Alemania han señalado que el 78 % de recuperados continúa presentando algún tipo de anomalía cardíaca dos y tres meses después.

Los riñones también han sufrido el embate del virus. En Estados Unidos, las investigaciones arrojaron que más de un tercio de las personas que se han recobrado de COVID-19 había desarrollado insuficiencia renal aguda.

“Las secuelas cambian de un paciente a otro. No sabemos por qué ocurre esto, como tampoco se sabe por cuánto tiempo continuarán: si serán pasajeras o permanecerán. Todo esto sigue siendo materia de investigación”, puntualiza la doctora Reyes.

Mientras se develan las interrogantes alrededor del virus, es importante seguir con el autocuidado:

Lavarse las manos constantemente por al menos 40 segundos

Lavarse las manos constantemente por al menos 40 segundos

Usar el tapabocas cubriendo nariz y boca

Usar el tapabocas cubriendo nariz, boca y debajo del mentón

Mantener el distanciamiento social de mínimo 2 metros

Mantener el distanciamiento social de mínimo 2 metros

En la medida de lo posible quedarse en casa

En la medida de lo posible quedarse en casa



Imágenes del banco de imágenes Shutterstock

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