REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 121 Diciembre - Enero 2021

// Familia

¿Mis hijos deberían volver al colegio el año que viene?

El equipo de pediatría de la Clínica del Country y la clínica La Colina plantea algunas reflexiones.

Al finalizar este año vale la pena reflexionar sobre los aprendizajes que nos ha dejado la pandemia, entre ellos, la experiencia de los niños durante el aislamiento; no ha sido fácil para nadie, aunque ellos tuvieron cambios significativos. Pese a que hace unos meses algunas instituciones reanudaron las clases presenciales, muchas familias aún evitan enviarlos a los colegios por temor al contagio.

Uno de los grupos más afectados por la pandemia ha sido el de los niños, pues en los meses de confinamiento dejaron de ir al colegio una gran parte del año escolar. Aunque los estudios siempre han sido claros en demostrar que, cuando se contagian, padecen de síntomas muy leves e, incluso, la mayoría es asintomática, se ha difundido la creencia de que ellos son una fuente de contagio y por eso se les ha mantenido fuera de las aulas, los parques y los espacios deportivos.

Esto ha tenido efectos negativos en su salud y su desarrollo, como la alteración en los hábitos de sueño y alimenticios, irritabilidad, depresión y ansiedad en mayores de 5 años. Por eso, la doctora Martha Beltrán, jefe de operaciones médicas y pediatra de la Clínica del Country y la clínica La Colina, señala que “los colegios suplen cosas más allá de lo académico; también brindan nutrición, seguridad, oportunidad de desarrollo social y salud mental para los niños”.

Hoy, después de varios meses de pandemia, esa primera hipótesis sobre la necesidad de mantener a los niños confinados ha empezado a ser controvertida. De hecho, hay investigaciones que sostienen que los colegios son más seguros que los hogares, ya que en estos hay menos riesgo de contagio. El estudio japonés “Infección y transmisión de COVID-19 entre estudiantes y profesores en escuelas” demostró que, entre más de seis millones de estudiantes en escuelas primarias, se presentaron solo veintinueve casos positivos y, en escuelas secundarias con más de tres millones de estudiantes, solo hubo 63 casos. Además, concluyó que las fuentes de mayor transmisión están fuera del entorno escolar: para la población de escuelas primarias, el 71 % de los casos positivos provenía del hogar, mientras que en las escuelas secundarias, el 60 % tenía este mismo origen.

Es, entonces, el momento para reflexionar y tomar una decisión informada sobre si los niños deben volver a los colegios el próximo año y en qué condiciones. Al respecto, la doctora Beltrán brinda tres recomendaciones para que los padres y tutores estén tranquilos con el regreso a la vida escolar:

  • Confiar: así como las instituciones de salud del país se prepararon para atender a los pacientes de la pandemia, los colegios también lo están haciendo. Es vital confiar en las instituciones para retomar actividades.
  • Ser responsables: si el niño está enfermo, no debe ir al colegio. En estos casos es importante escucharlo y no llevarlo, aunque los síntomas sean leves.
  • Reconocer los síntomas del COVID-19 en niños: como la enfermedad se presenta distinto en niños y en adultos, hay que poner atención a síntomas como lesiones cutáneas, fatiga, dolor de cabeza, fiebre, dolor de garganta o pérdida del apetito.

En cualquier caso, la doctora Beltrán alienta a los padres a que envíen a sus hijos de vuelta a las aulas, pues en estos espacios, además de que van a seguir aprendiendo, van a estar más seguros que en sus hogares. Igualmente, se debe tener en cuenta que en este momento lo importante no es que se pongan al día en lo académico, sino en todo lo que perdieron durante el confinamiento: socialización, actividad física y desarrollo psicosocial.



Imágenes del banco de imágenes Shutterstock

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