REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 121 Diciembre - Enero 2021

// Ocio & Cultura

El encanto y la utilidad de las huertas caseras

Cada día aumenta este tipo de alternativas agrícolas en espacios de vivienda urbana, una actividad en la que puede participar toda la familia

En varias ciudades se ha vuelto común dedicar un espacio del hogar para la producción de determinados alimentos, en lo que se le denomina huerta casera o familiar. Hay quienes optan por esta actividad como pasatiempo o como una labor juiciosa que promueve el autoconsumo. Lo cierto es que en muchas casas o apartamentos se han destinado para tal fin los jardines, las azoteas, las terrazas y hasta los balcones. La idea es vivir la experiencia de cosechar con las propias manos verduras y hortalizas como tomates, cebollas, zanahorias, remolachas, repollo, acelgas, rábanos, brócoli y calabacín, entre otras, o también hierbas aromáticas y condimentarias, para llevar a la mesa productos más limpios, ecológicos y naturales, al tiempo que se comparte en familia una actividad que integra, especialmente en estas épocas.

Daniel Durán Osorio, ingeniero de alimentos de la Universidad de Pamplona (Norte de Santander) y PhD en Tecnología Calidad y Marketing en Industrias Agroalimentarias de la Universidad de Navarra (España), nos orienta con algunos consejos útiles para tener una huerta en casa:

  • Primero hay que tener claro qué es lo que se desea cultivar y que ello requiere atención y cuidados constantes. Si no se tiene mucha idea del tema es conveniente asesorarse con un profesional para recibir una guía acertada y llevar el proyecto a feliz término.
  • Es necesario planificar la siembra y tener en cuenta que, aunque en el país no existen las estaciones, hay meses o temporadas propicias para ciertos productos y sus cosechas.
  • Saber con qué espacio se cuenta y qué tamaño real puede abarcar nuestra huerta casera, así como adecuar las condiciones básicas, por ejemplo, que reciba con facilidad la luz natural del sol.
  • Tener a la mano los elementos en los que se vaya a sembrar, ya sea en recipientes comprados o de uso común en la casa como cajas, compartimientos, macetas o cubetas y proveerse de mesas y estantes de soporte.
  • Las herramientas de trabajo son fundamentales. Se debe contar, por lo menos, con lo básico como guantes, tijeras podadoras, pala, pica, palustre, rastrillo, atomizador de agua y regadera.
  • Es importante tener una toma de agua cercana y definir el sistema de riego a utilizar, de acuerdo con la disponibilidad de recursos, las necesidades de los productos y el tamaño de la huerta. Es clave que en el suelo haya un buen sistema de drenaje.
  • La tierra se consigue en tiendas especializadas o mediante un proveedor, que sabe cuál será la más conveniente para lo que se desea. Igual ocurre con el abono y con la forma de atacar cualquier tipo de insecto o plagas, para lo cual es esencial usar métodos naturales y no contaminantes.
  • Finalmente, se aconseja cultivar productos que no sean voluminosos como las sandías, melones o ahuyamas, que no ocupen mucho espacio y que sus tallos no se extiendan tanto.

Algunas ventajas

  • Con la puesta en marcha de una huerta casera se proveen alimentos más limpios, orgánicos y más sanos para consumir.
  • Contribuye a una buena economía en el hogar, al promover la producción a bajo costo e incentivar el autoconsumo.
  • Las actividades diarias que demanda el proyecto ayudan a integrar a los miembros de la casa y a motivar la cooperación y el trabajo en equipo.
  • Es un buen medio para combatir el estrés y la ansiedad y un distractor ideal y relajante para alternar con otras labores del hogar.
  • Se les enseña a los niños y jóvenes la importancia de la agricultura, del agua y de la ecología y se fomenta en ellos el amor y el valor de la tierra y del campo.

Hay quienes optan por esta actividad como un pasatiempo o una labor juiciosa que promueve el autoconsumo.


Imágenes del banco de imágenes Shutterstock

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