REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 121 Diciembre - Enero 2021

// Salud

Derrumbemos mitos sobre el COVID-19

Desde la confirmación del primer caso del nuevo coronavirus en el mundo, en noviembre del año anterior, han surgido muchos mitos sobre la infección. Aquí te revelamos tres de los más recientes.

A raíz de la enfermedad se ha difundido un sinnúmero de creencias populares que poco a poco la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la comunidad científica han ido desmintiendo. Consultamos con el equipo científico que nos asesora para aclarar algunas de ellas:

El COVID circula más en clínicas y hospitales que en otros lugares. Falso: el coronavirus circula con las personas y no se queda estático en un lugar; por lo tanto, el contagio sucede en mayor grado ante la ausencia de protocolos. Tanto en clínicas como en hospitales se ha fortalecido la desinfección constante de los espacios de alto tráfico y se han implementado medidas de distanciamiento en salas de espera y espacios comunes, con el fin de que cualquier persona asista de manera segura.

Ante esto, la doctora Yazmín Rodríguez, jefe de infectología de la Clínica del Country y la clínica La Colina, afirma: “Las clínicas y los hospitales hemos adoptado protocolos de altísima exigencia para mantener espacios bioseguros. Es importante que el paciente, cuando lo requiera, asista a las instituciones médicas y pueda realizarse un procedimiento, examen diagnóstico o visita al especialista con el menor riesgo posible”.

La hidroxicloroquina o la cloroquina cura el COVID-19. Falso: estos medicamentos están indicados como tratamiento para el paludismo o el lupus y los estudios actuales han demostrado que no tienen ningún efecto beneficioso para los pacientes hospitalizados o con síntomas moderados asociados a coronavirus. Ten en cuenta que estas medicinas pueden traer efectos secundarios graves y se debe evitar su consumo cuando no estén indicadas y no hay supervisión médica.

Dióxido de cloro, clorito de sodio y similares previenen el COVID-19. Falso: en las redes sociales se ha popularizado como cura milagrosa la ingesta y la automedicación con productos que contienen dióxido de cloro, clorito de sodio, hipoclorito de sodio o derivados, con el argumento de que pueden ser útiles para tratar a quienes padecen COVID-19 o para prevenirlo.

No se recomienda su consumo, dado que puede ocasionar graves intoxicaciones y deteriorar significativamente la salud. Hoy en día, el dióxido de cloro se emplea en la fabricación de papel, tratamiento de aguas y descontaminación de construcciones, para eliminar bacterias y otros microorganismos. Por su parte, el hipoclorito de sodio es un producto de desinfección para uso en superficies y en sustancias para limpieza. Ambos son elementos altamente reactivos y solo deben ser utilizados por profesionales.



Imágenes del banco de imágenes Shutterstock

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