REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 121 Diciembre - Enero 2021

// Salud

El mindfulness, atención plena en el aquí y el ahora

Gracias al mindfulness puede tener una conexión muy estrecha consigo mismo, con su cuerpo, su mente y sus emociones.

Asesoría: Mary Luz Gómez de los Ríos, psicóloga clínica especialista en terapias alternativas, adscrita a Colmédica Medicina Prepagada.

La emergencia sanitaria por cuenta del COVID-19 no solo ha tenido repercusiones en la salud física, sino también en la salud mental. Muchas personas han sido invadidas por sentimientos de incertidumbre, ansiedad, tristeza o miedo, reacciones normales, si se tiene en cuenta que esta es una situación nueva para la cual nadie estaba preparado y, precisamente por ello, han acudido a diversos métodos que les permitan conservar la calma o asimilar mejor la realidad.

Una de las técnicas que más acogida y popularidad ha tenido, no solo durante la pandemia sino desde mucho antes, es el mindfulness, también conocida como consciencia plena, con la cual se regulan las emociones y se responde mejor frente a circunstancias complicadas. Esta práctica tiene su origen en las tradiciones meditativas de Oriente, pero en los últimos años ha ganado un gran reconocimiento en Occidente, en buena medida, gracias al curso de reducción de estrés basada en mindfulness (MBSR, por su nombre en inglés), desarrollado por Jon Kabat-Zinn en la Clínica de Reducción de Estrés de la Universidad de Massachusetts.

Según Mary Luz Gómez de los Ríos, psicóloga clínica adscrita a Colmédica Medicina Prepagada, el objetivo de la atención plena es lograr un profundo estado de consciencia en cada una de las actividades de la mente y del cuerpo mediante una serie de ejercicios, incluso en estados máximos de alteración, alerta o estrés. Lo que experimenta un individuo es una conexión muy estrecha consigo mismo, con su cuerpo, su mente y sus emociones.

Los beneficios no se limitan a controlar momentos difíciles: la idea es que, en la medida en que se adquieran más experiencia y dominio, los participantes puedan manejar cualquier suceso y desarrollen habilidades para reducir la ansiedad y manejar el estrés, por ejemplo, en el ámbito laboral, lo que resulta muy útil en estos momentos en los que el teletrabajo ha cobrado gran protagonismo.

Esta modalidad se ha ido incorporando en los contextos académico, laboral y médico, en especial en psicología clínica, donde ha demostrado ser de mucha ayuda para generar consciencia sobre sensaciones del cuerpo que normalmente pasan desapercibidas, mejorar la inteligencia emocional, potenciar la creatividad, combatir el insomnio, mejorar la capacidad de concentración y controlar el estrés y la ansiedad.

¿Cómo se practica?

Se recomienda acondicionar un lugar donde puedan sentirse plenos y tranquilos. Lo ideal es que todo el espacio esté limpio, que haya música para concentrarse, que se lleve ropa muy cómoda y, si es posible, que no se usen zapatos. Aunque no es necesario estar siempre en compañía de un experto, al principio sí es de mucha ayuda, puesto que se requiere conocer la técnica y la forma de emplearla. “Es como cuando se hace una relajación dirigida. En mi caso, yo los voy llevando a procesos de relajación utilizando diferentes recursos como aceites esenciales, aromaterapia y musicoterapia, con los que se obtienen mejores resultados en lo cerebral y neuronal”, explica la psicóloga.

Meditación consciente

Ponga música suave de fondo o algún sonido de naturaleza y acuéstese bocarriba en una superficie rígida, con una mano en el pecho y la otra en el abdomen. Cierre los ojos y empiece a respirar lentamente por la nariz, sostenga durante dos segundos y luego bote por la boca. Se trata de sentir el proceso de respiración tanto en el plexo solar como en toda la zona del pecho; vea cómo la mano del plexo se mueve y la mano en el estómago sube y baja en la medida en que respira. Imagine cómo se van expandiendo todos los órganos al ritmo de la música. Aquí es preciso que identifique el pensamiento que lo guía: en tanto sea consciente de la respiración y de los pensamientos podrá focalizar su atención en algo concreto —puede ser algo que visualice— y, de esta manera, sus pensamientos se irán calmando.

Desayuno mindfulness

El objetivo de este ejercicio es concentrarse y llevar la atención plena a lo que elija desayunar para poder disfrutar ese momento del día, de verdad. Aléjese de la televisión, la radio o cualquier dispositivo móvil: debe ser un momento de intimidad entre su desayuno y usted, sin distracciones. Cuando empiece a comer intente centrar su atención en los sabores, los olores y las texturas de los alimentos y las bebidas. El olor del café, el sabor de la mermelada, la textura de los cereales, el sabor del jugo recién exprimido. Siéntalos a plenitud. De este modo, estará con la atención en el momento presente y vivirá una gran experiencia.

Atención a los sonidos

Este ejercicio consiste en escuchar a consciencia los sonidos que surgen en el entorno. No se trata únicamente de oír, sino de escuchar y dejar a un lado las percepciones exteriores, sin tratar de calificarlas como agradables o desagradables. Busque conectarse con la naturaleza, puede ser mediante el canto de un pájaro, el sonido de la lluvia o los pasos cuando camina. Escuche de manera consciente y nada más.



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