REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 121 Diciembre - Enero 2021

// Salud

Lo malo de dormir demasiado

Permanecer sumidos por horas y horas en el sueño no es aconsejable para la salud, por lo que los expertos recomiendan horarios apropiados de acuerdo con la edad.

Asesoría: María Alexandra Durán Artunduaga, médica pediatra adscrita a Colmédica Medicina Prepagada.

Sin duda alguna, una de las actividades más reconfortantes para el ser humano es dormir, pues en ese momento el organismo recarga energía y se repone del desgaste provocado por la actividad hecha durante el día. El sueño es un elemento restaurador y ayuda al proceso metabólico del organismo y otras funciones vitales del cerebro; de ahí la inconveniencia de sufrir insomnio. Pero el otro extremo también es contraproducente: dormir demasiado. Para la médica pediatra María Alexandra Durán, “no es común que esto pase, especialmente en esta vida moderna, llena de distractores, pantallas que alteran la producción de melatonina y actividades en horarios nocturnos, pero podría suceder ocasionalmente, como estrategia de compensación, los fines de semana, después de varios días dedicados a intensas jornadas de estudio o de trabajo”. Es desfavorable cuando se convierte en una situación constante, una práctica rutinaria, porque permanecer en la cama más de la cuenta suele afectar algunos procesos del cuerpo y de la mente.

Para los expertos, esto es un indicador de problemas de salud: cuando pasamos horas y horas durmiendo y aun así seguimos cansados, algo no funciona bien en nuestro organismo o con el estilo de vida. De acuerdo con la especialista, “el dormir mucho, con frecuencia, se asocia a otras condiciones médicas de base ante las que hay que estar alerta, como sobrepeso, depresión, anemia, hipersomnia patológica (somnolencia diurna excesiva), apnea del sueño, enfermedad rinosinusal (inflamación de las fosas nasales y de los senos paranasales) no controlada o abuso de sustancias”.

Efectos

Según la doctora Durán, entre las consecuencias que podría traer esta situación cuando se vuelve crónica figuran:

  • Aumento de los procesos inflamatorios.
  • Dificultad para memorizar (en este punto es tan malo dormir mucho como dormir poco).
  • Mayor riesgo de enfermedades neurodegenerativas como demencia o alzhéimer.
  • Deterioro en cuadros depresivos.
  • Incremento de la posibilidad de ganancia de peso.
  • Fatiga y migrañas.

De acuerdo con los especialistas, dormir muchas horas altera la segregación de serotonina, el neurotransmisor conocido como la “hormona de la felicidad”, lo que puede ocasionar mal humor, irritabilidad, desconcentración y estados de tensión. Además, se es más propenso a sufrir enfermedades cardiovasculares y al aumento de azúcar en sangre. Según Michael Irwin, psiquiatra y profesor de ciencias de la conducta, de la Escuela de Medicina de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), la razón de la ocurrencia de estas afectaciones es que el “sueño prolongado”, es decir, aquel que dura más de ocho horas, suele ser ligero, por lo que no se alcanza un estado profundo y constante.

Según The National Sleep Foundation, de Estados Unidos, el tiempo ideal para dormir varía con la edad y podríamos resumirlo así:
Recién nacidos a 3 meses: de 14 a 17 horas, máximo 19.
4 a 11 meses: de 12 a 15 horas, máximo 18.
1 a 2 años: de 11 a 14 horas, máximo 16.
3 a 5 años: de 10 a 13 horas, máximo 14.
6 a 13 años: de 9 a 11 horas, máximo 12.
14 a 17 años: de 8 a 10 horas, máximo 11.
18 a 25 años: de 7 a 9 horas, máximo 11.
26 a 64 años: de 7 a 9 horas, máximo 10.
65 en adelante: de 7 a 8 horas, máximo 9.

Buenos hábitos

Existen condiciones ambientales y conductas sanas que nos ayudan a mantener un mejor descanso, no solo a ahuyentar el insomnio, sino también a dormir el tiempo que en verdad necesitamos. Al respecto, la psicóloga María Alexandra Durán aconseja:

  • Mantener siempre una buena higiene para el momento de dormir.
  • Acostarse y levantarse siempre a la misma hora.
  • Crear una rutina relajante antes de ir a la cama.
  • Tener suficiente exposición solar durante el día.
  • Evitar ver televisión en la habitación y el uso de móviles una o dos horas antes de dormir.
  • Comer mínimo una o dos horas antes, sin cenas abundantes ni alimentos irritantes.
  • El consumo de alcohol puede ocasionar somnolencia, pero el sueño no será reparador; por eso es mejor evitarlo.
  • Practicar ejercicios y actividad física.

Cuando pasamos horas y horas durmiendo y seguimos cansados, algo no funciona bien en nuestro cuerpo o estilo de vida.


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