REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 121 Diciembre - Enero 2021

// Salud

Prevención ginecológica: clave para el autocuidado de la salud

Incluye medidas como la visita periódica al ginecólogo, la vacunación contra el VPH y la realización de exámenes de cáncer de cuello uterino y cáncer de seno.

Asesoría: Germán González Salazar, especialista en ginecología y obstetricia de los Centros Médicos Colmédica.

Algunas mujeres temen a la consulta ginecológica y es, quizás, una de las que más se posponen en cuanto a valoraciones médicas se refiere, en ocasiones por desconocimiento o porque se han creado varios tabúes alrededor de esta experiencia, indispensable para el autocuidado de la salud. Gracias a la evaluación por un especialista en ginecología se pueden detectar circunstancias prevenibles en el tema de infecciones, aspectos endocrinológicos, de trastornos del ciclo menstrual, del embarazo, de la vida sexual o de afecciones del piso pélvico, entre otras.

La consulta ginecológica es fundamental en cada una de las etapas de la vida de la mujer en edad reproductiva; incluso, algunos expertos recomiendan hacerla desde antes de la menarquia. Germán González Salazar, especialista en ginecología y obstetricia de los Centros Médicos Colmédica, considera que una consulta anticipada es muy útil para resolver inquietudes relacionadas con la menstruación; la idea es empoderar a las adolescentes y brindarles recomendaciones efectivas, para evitar que caigan en los errores de seguir sugerencias de amigas o familiares que no cuentan con respaldo médico.

Una vez las mujeres inician su vida sexual es oportuno consultar acerca de prevención de enfermedades de trasmisión sexual y de anticoncepción; dicha asesoría tiene que ir ajustada al estilo de vida de cada paciente y, en lo posible, resolver todas las dudas al respecto. Si la intención es buscar un embarazo, la consulta se orienta al tema preconcepcional, para analizar todo tipo de situaciones y patologías de base que pueden modificar, perjudicar o empeorar su condición o afectar el embarazo de forma directa. Durante esta valoración, además de ordenar los exámenes pertinentes, se brinda una serie de recomendaciones sobre hábitos saludables, ejercicios, dietas y toma de micronutrientes, indispensables para disminuir la aparición de patologías como preeclampsia, diabetes gestacional o defectos neurales.

También es necesario acudir al ginecólogo ante la presencia de síntomas que alertan sobre alguna enfermedad como la endometriosis, pues, de no ser tratada a tiempo, puede dejar secuelas de por vida, entre ellas, dolor pélvico crónico o infertilidad. La endometriosis ocurre cuando las células internas del útero migran por factores desconocidos a otros sitios, ya sea a las trompas de Falopio, a los ovarios, fuera de la cavidad uterina, a la vulva o a la vagina. Su síntoma característico es el dolor durante la menstruación, al hacer actividad física o durante el acto sexual.

Motivos de consulta

Uno de los más frecuentes son las vaginitis y las infecciones vulvovaginales, que afectan sin distingo de edad. Según comenta el doctor González, hay pacientes que aún no se han desarrollado y padecen estas alteraciones: niñas de 9 a 11 años que, por exagerar las medidas de aseo, tienen infecciones vaginales tópicas, es decir, por hongos. Otras pacientes, la gran mayoría con vida sexual activa, presentan infecciones mixtas, tanto por hongos como por bacterias, así como mujeres en etapa de menopausia a quienes estas patologías les afectan su calidad de vida.

Otra razón por la que las mujeres acuden al ginecólogo es la alteración del ciclo menstrual; por lo general, son mujeres en edad reproductiva que tienen sangrados abundantes, dolorosos e incapacitantes. Aunque para algunas esto puede ser normal, en ciertos casos es necesario consultar. Según el estándar internacional, un ciclo menstrual se considera normal cuando tiene una duración de 21 a 35 días, contados desde el primer día de la regla hasta la víspera del primer día de la regla siguiente y se puede clasificar como anormal cuando es inferior a 20 días o superior a 35.

Con respecto a la duración del sangrado, lo más común es que se presente durante dos o tres días y máximo por cuatro o cinco días. “La menstruación, idealmente, no debería ser superior a siete días, también debería estar sin coágulos y sin dolor; de lo contrario, es necesario consultar, puesto que no se puede tener una buena calidad de vida con una menstruación de esas características que afectan la vida laboral y conyugal y que impiden tener una actividad física tranquila por temor a incidentes con el sangrado”, afirma el ginecólogo González.

Asimismo, es común que se consulte ante la presencia de quistes. La mayoría de las mujeres tiene quistes ováricos en algún momento de la vida; es un hallazgo normal y aparecen de forma secundaria a una ovulación. En casi todos los casos son benignos y no están asociados a algún síntoma, pero aquellos por encima de cinco centímetros de diámetro pueden provocar torsiones en la trompa y en el ovario o dolor pélvico exacerbado con actividad física o sexual. El manejo es de tipo hormonal con anticonceptivos y, en algunas circunstancias, pueden requerir cirugía.

Medidas preventivas

Aparte de la consulta es esencial que las mujeres se vacunen contra el virus del papiloma humano y se hagan los exámenes preventivos para la detección oportuna de enfermedades como cáncer de cuello uterino y cáncer de seno. Entre los 25 y los 30 años se recomienda la toma de la citología cada dos años y, una vez se llega a los 30, la prueba de tipificación viral o de captura híbrida, que sirve para identificar la presencia del virus del papiloma humano, que está directamente relacionado con la aparición de cáncer de cuello uterino, cáncer de vulva, cáncer anorrectal y cáncer de laringe. Además, se recomienda que, después de los 50, se haga una mamografía cada dos años.



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