REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 121 Diciembre - Enero 2021

// Salud

Sentirse mal es normal

La tristeza, el miedo, la ira y la soledad forman parte del cuadro de salud mental que se vive por la pandemia. A esos momentos difíciles hay que responderles con el apoyo social de la familia y los amigos.

Un estudio adelantado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reveló que seis de cada diez colombianos han tenido síntomas o sentimientos relacionados con afectaciones de su salud mental durante la pandemia. Preocupación, tristeza, dificultad para conciliar el sueño, angustia y cansancio han sido las principales sensaciones que manifestaron los 20.452 participantes en la investigación, llevada a cabo entre julio y agosto del presente año, en veintitrés ciudades del país.

Los resultados dejaron ver que el 39 % de las personas que respondieron la encuesta habían experimentado, en los últimos siete días, preocupación y nerviosismo, mientras un 20,6 %, tristeza; 18,8 %, dificultades para dormir; 18,1 %, cansancio; 12,5 %, soledad, y 10,6 %, irritabilidad.

En el caso de las mujeres, el estudio mostró que el 40 % de ellas expresó preocupación por la situación que se está viviendo en los tiempos de pandemia; 20,8 % señaló que ha tenido dificultades para conciliar el sueño; 19,8 % ha sentido cansancio, y 11,9 %, irritabilidad.

Por grupos de edad, las personas entre 25 y 50 años son las más vulnerables ante los problemas de salud mental y quienes están cursando la educación superior y teletrabajando reportaron un mayor porcentaje de cansancio.

También se halló que aquellas que se encuentran desempleadas reportaron mayor incidencia de problemas como estrés, depresión y preocupación. El 38,8 % manifestó tener estos síntomas relacionados con su salud mental.

Para Fredy Hernán Villalobos, psicólogo clínico y de salud mental, la situación originada por la pandemia ha llevado al aprendizaje de un proceso de adaptación para el cual no se estaba preparado. “Hay una enorme incertidumbre, que genera nerviosismo, ansiedad, problemas para conciliar el sueño, tristeza, cansancio y, por supuesto, momentos de depresión”.

La sociedad ha perdido una serie de elementos que eran vitales para interactuar. De la noche a la mañana, el trabajo y el estudio comenzaron a desarrollarse en el mismo lugar. La casa se ha convertido en un todo, con espacios mínimos y una convivencia de veinticuatro horas: “Perdimos las relaciones con los amigos y con los compañeros de trabajo, el espacio para respirar y encontrar soluciones a los problemas de familia, que por lo general se resolvían amigablemente en las horas de la noche, perdimos las relaciones de pareja y la cercanía con la familia. Todo eso causa problemas de salud mental”, puntualiza Villalobos.

No obstante, advierte: “Sentirnos tristes, deprimidos, inseguros o irritables no significa que tengamos un cuadro de salud mental que requiere atención inmediata. Es común que tengamos esos episodios y, si los sabemos comunicar a la gente que nos rodea, se va a lograr salir de ellos sin mayor dificultad”.

Es preciso estar siempre atentos a esos comportamientos, porque las investigaciones afirman que la pandemia ha afectado la salud mental de la población mundial. Los expertos explican que se identifican dos fases: la primera está relacionada con la ansiedad, la desesperanza, la irritabilidad, el uso de sustancias e incluso la violencia intrafamiliar. La segunda, con graves problemas de depresión, trastornos compulsivos y largos períodos de ansiedad.

Por esa razón, dice el psicólogo, debemos comprender que es normal lo que hoy estamos viviendo. Sentirnos mal es lo cotidiano, debido a la incertidumbre que ha ocasionado la pandemia. Es necesario cuidar nuestra salud y para ello debemos alimentarnos adecuadamente, hacer ejercicio con frecuencia, descansar de nuestras tareas diarias y dormir bien.

Además, es preciso entender que los momentos de ira, de miedo o de tristeza se presentan porque somos inermes. “Nuestra salud mental nos está diciendo algo. Somos vulnerables ante lo desconocido y nuestras emociones se han encargado de manifestarlo. Por eso es clave diferenciar que son momentos que se presentan como una especie de desfogue y no una situación cotidiana que pone en peligro nuestra salud mental”, explica el especialista.

También es fundamental aprender a ser fuertes frente a la adversidad y a aceptar que cada persona tiene una forma de encontrar soluciones y manejar los problemas del día a día, en especial los conflictos que hoy surgen con frecuencia dentro de los hogares.

“Siempre hay que buscar apoyo social. Entender que hay gente alrededor que nos quiere, que se preocupa por nosotros, con la que podemos compartir una película, una nueva canción. Son nuestros familiares y amigos quienes nos van a ayudar en esos momentos, cuando creemos que no sabemos para dónde va nuestra vida en estos tiempos de pandemia”, expone Villalobos.



Imágenes del banco de imágenes Shutterstock

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