REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 122 Febrero - Marzo 2021

// Familia

Envejecer bien, un tema de prevención

Desde muy temprana edad es importante prepararnos para este proceso manteniendo estilos de vida sanos en pro del bienestar físico y mental.

Asesoría: Jorge Alberto Calle Duque, médico familiar adscrito a Colmédica Medicina Prepagada.

A medida que pasan los años nuestro organismo va sufriendo cambios notables producto del desgaste natural del cuerpo y del cerebro, del deterioro de algunas de sus funciones y procesos. El tránsito a la vejez es inevitable, es una condición natural y es por ello que todo lo que hagamos por nosotros mismos, por mantener una buena calidad de vida se verá reflejado tarde o temprano en esta etapa.

Para el médico familiar Jorge Alberto Calle Duque, es básico tener en cuenta algunos puntos fundamentales como la nutrición, el ejercicio y el sueño. “Se pueden considerar estos aspectos como cuentas de ahorro en un banco. En la medida que cuides tus órganos vas a obtener mayor rendimiento de ellos y además lo harás por más años. Los estudios han demostrado que estos tres aspectos tienen efectos en la disminución del riesgo de presentar enfermedades como la depresión, demencia y deterioro de la funcionalidad. Ayudan a mejorar la respuesta inmune, disminuir la posibilidad de infartos cardiacos o cerebrales y daño prematuro en los riñones”, explica Calle.

Para el especialista, este tipo de cuidados son prioritarios así como la de una dieta rica en fibra que ha demostrado tener efectos en la disminución de infecciones como la diverticulitis y enfermedades agresivas como el cáncer de colon. Además, recalca que el sueño es un período de reparación de todo, de “reseteo” de los programas mentales y reposición de depósitos energéticos y que, en síntesis, la adquisición durante la niñez y juventud de una buena disciplina en los horarios de comidas, ejercicio y sueño, ayuda a acumular reservas para la vejez.

Según el experto, es fácil concluir cuales son las pautas adecuadas para una sana transición a dicha etapa: una dieta baja en grasas saturadas principalmente de origen animal y rica en grasas vegetales, moderada en carbohidratos y que estos sean principalmente de digestión lenta (tubérculos, cereales, leguminosas). Que incluya proteínas de alta biodisponibilidad (carne, pollo, pescado, huevo, leche) y se acompañe de vitaminas y minerales (frutas, verduras, granos y semillas), y agua. Además, evitar azúcar, colorantes, saborizantes, endulzantes, preservantes.

Influencia del entorno

Como seres sociales que somos, las relaciones en el núcleo del hogar, en la familia extendida y en los escenarios escolares, laborales, deportivos, etc., influyen grandemente en el mantenimiento de hábitos adquiridos y en el desarrollo de otros nuevos, tanto saludables como no saludables. La actual organización mundial para definir, difundir, apoyar y evaluar políticas de salud ha permitido que la educación en hábitos de vida sana llegue a una alta proporción de la población en la mayoría de países. “Desde edades tempranas los ciudadanos aprenden acerca de los beneficios a futuro de pautas de comportamiento y costumbres para alejarlos de los daños de las sustancias psicoactivas, de la adicción al juego, etc., y a todo nivel se promueven valores que fortalecen la unidad y el apoyo en casa”, explica el doctor Jorge Alberto Calle, quien además señala que estos valores serán fundamentales a la hora de respaldar al individuo en su proceso de envejecimiento, dándole herramientas para mantener conexión con las actividades diferentes al autocuidado diario (amistades, lúdica, participación comunitaria, religión, etc.).

La salud mental

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de un 20 % de las personas que pasan los 60 años sufren de algún trastorno mental o neural. La demencia y la depresión son las enfermedades neuropsiquiátricas más comunes y por ello se hace necesario tempranamente atender aquellos factores que con el tiempo puedan conducir a estas afectaciones o a cualquier otro tipo de perturbaciones en la conducta y estado de ánimo presentes en adultos mayores. “Además de una dieta adecuada, descanso reparador y el no descuidar la actividad física existen situaciones que hay que saber tratar en su momento con la llegada de estas edades como la jubilación, la muerte de conocidos y seres queridos, las limitaciones en las actividades diarias, etc.”, concluye el doctor Calle.


La disciplina en la niñez y juventud en los horarios de comidas, ejercicio y sueño, ayuda a acumular reservas para la vejez.


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