REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 122 Febrero - Marzo 2021

// Salud

Hipocondría: un trastorno con serias implicaciones

Este trastorno es más común de lo que se piensa y puede afectar notablemente la condición física y la calidad de vida de quienes lo padecen.

Asesoría: Yenni Milena Castro Coy, psicóloga especialista en Evaluación clínica y tratamiento de trastornos emocionales y afectivos, adscrita a Colmédica Medicina Prepagada.

En el mundo en el que vivimos, donde abundan situaciones que amenazan el bienestar de las personas, es común estar alerta ante cualquier señal adversa que tenga que ver con nuestra salud, pero hay personas que, sin tener un padecimiento real, se llenan de miedo, estrés y temor, al asumir como cierta la condición de estar enfermos: son los hipocondríacos. Para conocer más sobre este tema, Vivir Bien, con la asesoría profesional de la psicóloga Yenni Milena Castro, resuelve algunas inquietudes al respecto:

¿Qué es la hipocondría?

Actualmente es denominada trastorno de ansiedad por enfermedad, según el DSM V (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, versión publicada en 2013), y hace referencia al temor irracional y a la convicción que alguien tiene de contraer o padecer una enfermedad grave. El miedo parte de la interpretación que la persona hace ante cualquier síntoma o signos mínimos o leves que presenta; incluso puede no haber síntomas.

¿Cuáles son sus causas?

No se conoce la causa exacta; sin embargo, las siguientes razones pueden estar relacionadas con su presencia:

  • Padres sobreprotectores que se enfocaron demasiado en problemas de salud menores.
  • Haber tenido una condición médica de salud mental como ansiedad o depresión.
  • Tener la experiencia de algún evento estresante, como la muerte de un ser querido.
  • Antecedentes de abuso.

¿Cómo se manifiesta?

Se expresa en la preocupación constante por sufrir una enfermedad. Dicha preocupación no surge de una señal o sensación física, sino de la ansiedad que provoca el significado, la interpretación, la importancia o la causa que se le otorga. Cuanto mayor sea la ansiedad, mayor será la creencia de sufrir algún padecimiento.

La persona revisa constantemente su cuerpo y, por ende, va con frecuencia al médico; a pesar de que la exploración física o los exámenes no arrojan resultados adversos, sigue con temores. Piensa que no recibe la atención indicada, consulta varios especialistas o busca información en Internet sobre lo que cree que le aqueja.

¿De qué manera se controla?

Se debe acudir a un equipo interdisciplinario. El médico es el punto de partida, pues no se puede descartar la posibilidad de que el individuo esté realmente enfermo; de no ser así, será remitido a psicología. Es necesario recibir psicoterapia; el tratamiento cognitivo-conductual es el que proporciona mejores resultados, ya que busca identificar y cambiar los pensamientos desadaptativos del sujeto por unos más racionales, mediante los cuales evaluará mejor su situación real y logrará autocontrol y regulación emocional. Por otra parte, la ansiedad que experimenta el paciente puede hacer que requiera de medicación, por lo cual es el psiquiatra quien determinará el tratamiento a seguir.

¿Cuáles son sus riesgos?

Ocasiona un deterioro en la función física y en la calidad de vida. Las preocupaciones sobre la salud provocan alteración en el desempeño laboral, afectan las relaciones con los familiares, originan preocupaciones que conllevan a mantener la atención constante en la persona e inciden en las relaciones interpersonales, lo que lleva al aislamiento social; en casos graves, tal ansiedad puede traer invalidez total.

¿Qué hacer en tiempos de pandemia?

El mantenimiento de hábitos saludables es la primera forma de autocuidado para contribuir a la disminución de la ansiedad. Es clave tener una adecuada alimentación, descansar lo suficiente, hacer ejercicio y salir, bajo las recomendaciones de cuidado, para cambiar de espacios y mitigar la percepción de encierro. Además, se recomienda recibir atención médica y orientación psicológica por medio de las instituciones de salud.

Desde el Ministerio de Salud se han habilitado líneas telefónicas como parte de la contingencia frente al COVID-19, entre ellas:

  • La línea 106, “El poder de ser escuchado”, brinda orientación.
  • Por medio de WhatsApp, las veinticuatro horas todos los días, en el 300 754 9833
  • La línea psicoactiva 01 8000 112 439, “Activa tu mente, transforma tu vida”, la cual funciona de lunes a sábado de 7:00 a. m. a 10:00 p. m. en jornada continua.
  • En caso de requerir asistencia médica psicológica, el Servicio de Orientación Médica Colmédica está disponible las 24 horas del día, los 365 días del año, mediante la Línea de Asistencia Colmédica de cada ciudad y la app Colmédica, por llamada y video llamada.


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