REVISTA VIVIR BIEN

// Edición 122 Febrero - Marzo 2021

// Salud

Las otras caras de la depresión juvenil

Esta no solo es causante de trastornos emocionales, sino que también puede acarrear futuras enfermedades y adicciones tempranas.

Asesoría: Carolina Pineda Ríos, psicóloga especialista en Seguridad y Salud en el Trabajo (SST) adscrita a Colmédica Medicina Prepagada.

Uno de los problemas mentales más complejos y comunes en los últimos tiempos es la depresión, y contrario a lo que se pueda creer, no solo incide en gran proporción en los adultos, sino que cada vez es más constante ver a jóvenes luchando contra estados depresivos de distinta índole y generados por diversos factores. Para la psicóloga Carolina Pineda, es un período en las que hay un estado de ánimo deprimido o una pérdida de interés o placer por realizar actividades rutinarias, “los factores que inciden en ellos dependen de variables como la edad, sexo, el divorcio de los padres, los problemas familiares y las características socioeconómicas, entre otros”, explica.

Más allá de lo mental

De acuerdo con los expertos, dicha afectación no solo se extiende al plano exclusivo de lo emocional, sino que repercute en gran medida en lo físico y orgánico como fuente potencial para la aparición de distintas patologías. De hecho, un estudio observacional realizado por investigadores del Instituto Karolinska, en Suecia, publicado en la revista Jama Psychiatry reveló que niños y adolescentes diagnosticados tienen un riesgo significativamente mayor de padecer otras enfermedades más adelante en sus vidas como diabetes tipo 2, hepatitis viral, complicaciones renales y hepáticas, arterioesclerosis, afectaciones en el corazón y muerte prematura.

Contra sí mismo

El estudio también determinó la incidencia de la depresión en conductas como las autolesiones y el uso de sustancias psicoactivas. Las conductas autolesivas, asegura la doctora Carolina, van más allá de las lesiones en el cuerpo, también se entiende como autolesión el autodesprecio y las emociones destructivas (culpa, vergüenza, pensamientos autodestructivos), los principales factores de riesgo son de tipo individual y psicosocial. “Los adolescentes practican alguna forma de autoagresión, sufren de sentimientos de soledad, poseen un apego inseguro hacia sus padres y desarrollan una respuesta inadecuada al sufrimiento que esto implica, de ahí que los padres deben ofrecer acompañamiento a sus hijos que atenúe la experiencia de la soledad”, afirma.

Fuera de control

En cuanto al uso de sustancias psicoactivas, según la psicóloga, estas generan en el joven desórdenes en el comportamiento como la poca asistencia y el rendimiento en el colegio, meterse en problemas con frecuencia (peleas, accidentes, actividades ilegales), actuar a escondidas o de manera sospechosa, así como cambios en el apetito o los patrones de sueño, alteraciones sin explicación en la personalidad, actitud o estado de ánimo; no tener motivación y pasar por períodos inusuales de hiperactividad, agitación o aturdimiento, entre otras más.

Prevenir, ante todo

Para Carolina Pineda, algunas de las alternativas para confrontar la depresión juvenil están enfocadas en la atención psicoterapéutica, implementación de estrategias de afrontamiento para asumir los sucesos de la vida estresante. “Prevención es la clave, pues estos síntomas son frecuentes en la población adolescente por lo cual se hace indispensable detectarlos de manera temprana para que reciban una atención oportuna implementando medidas de educación a padres, maestros y orientadores. La prevención radica en fortalecer los factores protectores como autoestima, seguridad y resiliencia para evitar la aparición de estos trastornos”, concluye.

El estudio también determinó la incidencia de la depresión en conductas como las autolesiones y el uso de sustancias psicoactivas.


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