Los niños y el Covid-19

Los niños y el COVID-19, más resistentes, pero no inmunes

“Mucha gente se pregunta cómo actúa el COVID-19 en niños. La mayoría de los reportes en el mundo registra un porcentaje bajo de menores infectados o con síntomas leves. ¿Acaso ellos son más resistentes al contagio?”

Asesoría: Germary Perdomo Álvarez, pediatra de los Centros Médicos Colmédica

Este virus, asociado a la familia del síndrome respiratorio agudo severo (SARS, por sus siglas en inglés) y a algunos tipos de resfriado común, es nuevo y, por lo tanto, aún es objeto de investigación, así como sus efectos. Estadísticamente, menos del 10% de contagios en el mundo corresponde a niños. En China, por ejemplo, se registraron casi 1.000 casos, pero eso apenas representa el 2% de la totalidad. Según un estudio del Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades, ninguna persona por debajo de los 9 años falleció y los síntomas en este grupo poblacional fueron leves. En Colombia, del 100% de casos reportados, solo un 2,5% corresponden a menores de 10 años y tan solo uno ha sido víctima mortal.


Si sospechas que tu hijo o algún menor de la familia tiene síntomas de COVID-19, comunícate con un centro de atención médica para avisarles antes de llevarlo a revisión. Allí te indicarán los pasos a seguir para una atención oportuna y adecuada.

Aunque se desconocen las razones por las cuales la incidencia y la gravedad de la enfermedad es menor en niños, por ahora hay pequeños descubrimientos que se han hecho sobre la marcha y que tratan de arrojar una explicación al respecto. Una versión preliminar de un artículo de la Academia Americana de Pediatría (AAP) sobre las características epidemiológicas, indica que los síntomas para los más pequeños fueron, en general, menos severos que en los adultos. Una de las razones es que las células se infectan mediante los receptores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA) y estos se expresan en menor medida en los pulmones de los niños.

Dichos receptores están en las células del sistema nervioso central, riñones y pulmones. Se encargan de la regulación de la hemodinámica cardiovascular y del balance de electrolitos en los líquidos corporales. Al entrar el virus al organismo, se adhiere a esos receptores y una vez dentro de la célula, el microorganismo realiza copias suyas. Aproximadamente, al cabo de cinco días produce los primeros síntomas. Los menores de 6 años tienen menos de estos receptores debido a que el tejido pulmonar a esa edad no se ha desarrollado por completo y, por lo tanto, la posibilidad de enfermarse disminuye.

A pesar de que la población infantil a la fecha ha demostrado ser un poco más resistente a la enfermedad, no quiere decir que no se puedan presentar complicaciones. Algunos pueden tener más riesgo de una evolución grave en caso de contagiarse con el coronavirus: los menores de un año, aquellos que tengan sistemas inmunológicos que funcionan por debajo del índice de normalidad (inmunodeprimidos) o los que sufren de enfermedades pulmonares.

Asintomáticos portadores

Asintomáticos portadores

En términos generales, todos los estudios hasta la fecha sostienen que la infección en niños es rara y severa. Sin embargo, los expertos advierten que esa conclusión podría deberse a que los infantes son asintomáticos o no presentan todos los síntomas, por lo que se les estudia con menos frecuencia y se catalogan más como transmisores que como personas que la padecen.

La Sociedad Española de Pediatría dice que la importancia de los niños en la transmisión sigue siendo incierta, aún faltan tiempo y estudios para saber cómo se comporta el virus. Por lo pronto, no se puede asegurar que un grupo poblacional sea más transmisor que otro y aún no se cuenta con la suficiente evidencia para determinar exactamente el comportamiento del microorganismo. La mejor manera de evitar contagiarse es seguir las recomendaciones generales indicadas por las autoridades a todos los grupos de edad y que, por ahora, han dado los buenos resultados en el mundo. Entre estas se destacan el distanciamiento social y las medidas de higiene como lavado de manos y desinfección de superficies.

Rol de adultos

Rol de adultos

Síntomas


Los patrones clínicos del virus no están del todo claros, especialmente cuando se habla de población infantil. Si bien la mayoría de los pacientes ha tenido fiebre, tos seca, dolores musculares, debilidad, fatiga, dolor de garganta y dificultad para respirar, hay otros que no presentan molestias o que presentan otras poco comunes como náuseas, vómito, dolor abdominal o pérdida del sentido del gusto u olfato.

Esta situación es nueva para todos. Si para un adulto es difícil asimilarla, imagínense cómo es para un niño. Padres de familia, docentes u otros adultos de confianza deben ayudarlos a comprender, hablándoles de manera honesta, precisa y que minimice sus temores y ansiedad al respecto. El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Atlanta en Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) brinda las siguientes recomendaciones:

  • Mantén la calma y transmite tranquilidad, los niños reaccionan tanto a lo que se dice como a la forma en que ellos captan el mensaje.
  • Muéstrate dispuesto a escuchar y a hablar, dedica tiempo a conversar y asegúrate de que acudan a ti cuando tengan dudas.
  • Evita el uso de términos que podrían culpabilizar a otros y fomentar el estigma: recuerda que los virus pueden enfermar a cualquier persona independientemente de su raza o etnia.
  • Presta atención a lo que ven y escuchan en la televisión, radio o redes sociales. Considera reducir la cantidad de tiempo en pantalla. Demasiada información sobre un único tema puede provocar ansiedad.
  • Proporciona datos veraces y precisos, bríndales información verdadera y apropiada para su edad y desarrollo.
  • Enseña las medidas diarias para reducir la propagación de gérmenes: recuérdales que deben alejarse de las personas que estén tosiendo, estornudando o que estén enfermas, así como taparse la boca al toser o estornudar con el pliegue interno del codo.
  • Haz que conviertan en hábito el lavado de manos con agua y jabón.
  • Mantén todos los objetos limpios. Los más grandes pueden ayudar a limpiar las cosas que tocamos con frecuencia como manillas de puertas, escritorios, interruptores de luz, juguetes y controles remotos.
  • Si están enfermos, quédense en casa, usen tapabocas, eviten visitar a los abuelitos o personas mayores de 60 años.

SOM

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