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Fui el caso 14 de recuperación en Colombia

Testimonio: “Fui el caso 14 de recuperación en Colombia”

“Hoy escribo este texto con el fin de contar un poco sobre mi historia con el coronavirus que nos atormenta la cabeza desde hace varios meses, que nos quita el sueño, que nos hace cuestionar todo lo que hemos vivido o decidido hasta el momento.”

Tengo 26 años, llegué de España el martes 10 de marzo con bastante dolor de garganta y congestión nasal. Inicialmente pensé que se trataba de una gripa cualquiera pues Madrid había estado bastante frío. Es el primer error y creería que el más común que alguien puede cometer: el de creer que “esas cosas no le pasan a uno”.

Creo que nada es más grande que el amor de familia y fue por esta razón que al llegar a mi casa le pedí a mis padres que no me tocaran ni se acercaran. Les comenté que me sentía enferma y que, a pesar de que no creyera que fuera el virus, prefería tomar las precauciones. Les dije que me encerraría en mi cuarto durante los próximos días y que, si era una gripa cualquiera, estaría bien dentro de poco. Gracias a Dios hice esto pues fue lo que salvó a mis padres de no contagiarse. Ojalá todos lo hicieran como yo y a la mínima sospecha de contagio se aislaran. Esto por más básico que suene, puede salvar muchas vidas.

Al otro día, mi prima, con quien había viajado —y que también tenía síntomas—, presentó fiebre alta. Consiguió que le hicieran el examen diagnóstico con prioridad y al día siguiente la Secretaría de Salud se estaba comunicando conmigo. “Daniela, tu prima, ha salido positivo para COVID-19 y sabemos que tu tuviste contacto con ella, lo más probable es que estés positiva también”. Quedé impactada con esa frase. Yo sabía que la posibilidad de estar contagiada existía (y por eso estaba encerrada), sin embargo, en el fondo, esperaba que fuera solo una idea.

Aumentamos la seguridad que habíamos establecido en casa. Tanto mi familia como yo empezamos a usar tapabocas el 100 % del tiempo (antes solo yo lo usaba), nos lavábamos las manos cada hora aproximadamente; usaba guantes para tocar cualquier implemento y desinfectábamos las superficies al menos dos veces al día. La Secretaría de Salud llegó a mi casa y me tomó las muestras, no solo a mí sino a las demás personas que habían estado cerca (mis padres, mi novio y la persona que nos ayuda en la casa). También aprovecharon para revisarnos los pulmones y determinar qué tan críticos podíamos ser para el virus.

Dos días después me confirmaron que mi examen había salido positivo. La tos y el dolor en el pecho habían aumentado fuertemente. La garganta me dolía tanto que hasta tomar agua se me hacía difícil y los escalofríos se apoderaban de mi cuerpo así estuviera bien abrigada y dentro de las cobijas. El dolor de cabeza fue constante durante siete días y sentía que el corazón me palpitaba ahí dentro. Sin embargo, lo que más me preocupaba eran mis papás. Tenía miedo de que mi presencia fuera sinónimo de peligro para las personas que más amo.

A los dos días me confirmaron que ellos dieron negativo, razón por la cual hicimos el aislamiento aún más radical. Creo que una de las partes más difíciles del COVID – 19 es el encontrarse totalmente solo combatiendo contra la enfermedad; no es lo mismo tener a alguien cuidándote que saber que solo tú te puedes cuidar, y de paso cuidar a los demás. Tomé mucho líquido caliente (así doliera) pues entendí que era la manera más eficiente de acabar con la mucosa construida por el virus, me alimenté muy bien (así no tuviera nada de apetito), pues entendí que era la energía que mi cuerpo necesitaba para la batalla. Es normal que los diagnosticados solo quieran dormir y esperar a que el tema pase, pero si no se ayudan ustedes nadie más podrá hacerlo.


Quiero pedirles que nos cuidemos entre todos y que entendamos que nuestras acciones tienen impacto hoy más que nunca en los demás.
Por eso, desde mi experiencia, les pido que por favor sigan las instrucciones.

Tanto la Secretaría de Salud como mi medicina prepagada Colmédica estuvieron pendientes todo el tiempo mientras estuve enferma. Me llamaban diariamente para monitorear síntomas, preguntar si necesitaba ayuda adicional y validar el estado de mis familiares. Esto es algo que valoré demasiado, pues en ese momento de vulnerabilidad, ellos me hicieron sentir segura, que nada podía ponerse tan grave porque ellos estaban ahí. Me hicieron sentir que no era yo la que tenía que buscar ayuda porque ellos me buscaban a mí. También me contactaron tanto un epidemiólogo como un psicólogo de la Secretaría de Salud. El primero se encargó de explicarme todo acerca del virus, de los síntomas que tendría y de lo que podría experimentar. El segundo intentó brindarme esa calma que necesitaba después de que me informaran que tenía la enfermedad.

Los síntomas fueron desapareciendo poco a poco y después de 20 días me tomaron una segunda muestra, la cual salió negativa dos días después. Esto significaba que estaba curada, que podría salir de mi cuarto y que podría abrazar a mis papás después de pensar que podría haberlos herido. Oficial y puntualmente, fui el caso 14 de recuperación en Colombia.

A los que están contagiados o tienen a alguien en esa situación les pido que tengan mucha paciencia y calma. Paciencia para mantener el aislamiento: no es fácil perder el contacto íntimo con las personas ni sobrevivir a un momento tan difícil por uno mismo. Calma para entender que los síntomas son inevitables, que el virus se pronuncia de alguna forma y que el cuerpo está haciendo todo lo posible para combatirlo.

A los que tienen incertidumbre por el futuro o desespero en el encierro les comparto de esa paciencia que tuve que desarrollar durante los últimos días. Si hay algo que aprendí de este virus, es que es tanto físico como psicológico. Hay gente en los hospitales batallando de manera física mientras que otros deben batallar desde lo psicológico; desde el amor de familia en vez de las salidas sociales, desde la esperanza en vez de la negatividad.

Por último, quiero pedirles que nos cuidemos entre todos y que entendamos que nuestras acciones tienen impacto hoy más que nunca en los demás. Por eso, desde mi experiencia, les pido que por favor sigan las instrucciones. Hoy es el coronavirus pero mañana puede ser una pandemia igual o peor que esta, es por esto que tenemos que aprender y así estar preparados para el futuro.

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